viernes, 28 de mayo de 2021

Mi mueble y yo

 

Mi mueble y yo

 

Un mueble y una mujer




Un remedio infalible a la fatiga…

un alivio a las perezas…

un descanso a la rutina…

una y mil cosas más… es mi mueble.

 

En el mueble estoy contemplando

el discutir del tiempo;

iluminando mis tristezas

o disfrutando de mis alegrías.

 

Mi mueble es parte de mí…

y no es nada

es un todo… un poco,

un quizás o un tal vez

del transcurrir de una existencia fatua…

 

Mi mueble y yo nos conectamos

en el momento de mis hastíos,

de mis desganos y mis utopías.

 

En él duermo la siesta irreal

de días grises,

de sueños rotos y congojas…

de ideales modorrados por el tedio.

 

El mueble es mi escape a la nostalgia.

Un respiro a la realidad agobiante de cada día.

 

Estar tirada ahí,

es quizás para muchos,

síntoma inequívoco… de mi haraganería.

para otros…

es la dejadez ante el cotidiano vivir.

 

Ya lo dije,

Es un escape, es una vía

Al no tiempo, al “no-nada”.

Es el pasaporte al mundo surrealista

Del sueño y de la sin razón.

 

 

 

 

Mi mueble y yo…

Tengo que compartirlo

Con todos los que me rodean;

Es parte de nosotros…

Es parte del aquí.

Es parte de la familia.

“Mi mueble” es un decir,

Porque nunca me han gustado…

Y nunca ha sido mío.

 

Es un conjunto de coexistencia

de todos y de ninguno en especial.

Mi indolencia se manifiesta

en la estadía horizontal

de mi cuerpo en el mueble.

 

El mueble es la reunión

de mis hijos y yo,

frente al universo ficticio

de un programa televisivo.

Es el hotel preferido de mi consorte

en las noches cálidas, lejos del lecho conyugal.

es el escenario de peleas

entre mis hijos.

 

Fue la golpiza injusta

aplicada a Kashushiro *,

cuando mancilló con su presencia

la inmaculada limpieza del mueble.

Es la molestia permanente

de tener que quitar y poner…

lavar y secar todos los cojines que lo forman.

 

Es grande, burdo, pesado.

No cabe en la sala. Eso dije.

Molesta al caminar… pensé.

Ese mueble costoso, ostentoso,

Representa el gusto exclusivo de mi esposo…

 

Al verlo por primera vez,

¡Qué desagrado sentí!

Ante su inimaginable pesadez.

 

 

Hoy… estar sentados, acostados,

“tirados” en el mueble

es parte ya de nuestro día a día.

 

 

Es querer creer

que sentados o acostados

resolveremos las abrumadoras

situaciones cotidianas.

Es la discusión obligada

de cada uno por “quedarse” o “tirarse” en él.

 

No lo veíamos,

pero ahora lo entendemos.

Nuestra ociosa permanencia en él

nos hace olvidar la necesidad

del esfuerzo físico.

Nos hace olvidar el ejercicio

obligatorio para eliminar calorías.

 

Es el deseo iluso de añorar

que en él exista una conexión

con el excusado, y así,

no tener que abandonarlo.

 

Es el lugar preferido para disfrutar

de una buena lectura…

de cualquier cosa.

Es el desahogo a la fatiga.

El descanso obligatorio

después de una jornada laboral agotadora.

 

Es inexistencia inconexa de sueños utópicos

y días de tedios perdidos en el mueble.

Es indolencia inequívoca

Del deseo de hacer… ¡nada!

Es pretérito y futuro de una existencia jactanciosa

De ociosidad permanente de un ente inerme.

El mueble es, aunque no queremos admitirlo,

Necesario ya, para nuestra existencia.

 

*La gata de la casa.

 

Autora: La primera ARA


 

miércoles, 26 de mayo de 2021

La espera

 

            La espera


Silueta de una persona rara


Y siguió las órdenes y esperó, mirando fijamente la pared se cuestionaba porqué había llegado a ese punto. Solamente se preguntaba: ¿Por qué debía esperar? ¿Realmente valía la pena espera? ¿Puedo confiar en sus palabras? Estas y más preguntas le circulaban por la cabeza mientras el tiempo transcurría lentamente. Después de 30 minutos dejó de cuestionarse y decidió que era mejor someterse a la espera. Pasaron horas y seguía esperando. Intentando distraerse con pensamientos simples y los cuadros de la pared. Duró tanto esperando que ya no sentía el paso del tiempo; completamente desesperado pensaba irse de aquel lugar, pero ya había esperado demasiado, no quería arriesgarse a que ocurriera algo por no haber esperado lo suficiente.

 

La espera continuaba y lentamente se estaba cansando de pensar, hasta que llego el punto que dejó de pensar, lo que quedaba en su mente era un inmenso vacío. El tiempo pasaba y seguía sentando en esa habitación, hasta que llegó al punto que en ese vasto silencio sentía como el sufrimiento de la espera invadía lentamente su cuerpo. Mientras la espera avanzaba, menos objetos de la habitación se podían apreciar. Por un momento reaccionó e intentó levantarse, pero ya era demasiado tarde. Su cuerpo ya no le pertenecía y aún si lo tuviera valía más esperar que desobedecer esa orden.

 

Al rendirse ante tal situación solo quedaba su cuerpo etéreo, encerrado en el vacío de la habitación. A pesar de seguir en ese estado solo quedaba esperar.

En tal larga espera ese tranquilo vacío blanco se tornaba cada vez más oscuro y aunque fuera algo preocupante, no le importó. La espera ya le había quitado cualquier miedo o deseo de enfrentarse a lo desconocido. A la medida que se iba oscureciendo podía sentir unas pequeñas vibraciones que avanzaban a la par que la oscuridad.

 

Despojado de su humanidad la oscuridad lo consumió, no quedaba ya rastro de lo que alguna vez fue la persona que se había quedado a esperar en esa sala. Con sus restos se formaba ¿Algo nuevo? ¿Algo diferente? ¿Algo mejor? No se puede describir exactamente que se formó, pero cuando terminó de hacerlo, era algo mucho mejor, sin defectos, sin vida, sin conciencia.

 

 Esta entidad fue llamada por la espera, que se encontraba ocupando lo que alguna vez fue su cuerpo. Esta se retiraba lentamente para que ocupara su antiguo lugar otra vez. Ahora, completo nuevamente continuó la espera. Esta vez, la espera era perfecta no había nada que interrumpiera la espera hasta que llegó el momento y la puerta de esa habitación se abrió. Después de tantas horas ya había llegado. Este sonrió y dijo con un tonó sarcástico: —“¿te gustó la espera?”.

                                                                       


Autor: El tercer ARA

martes, 25 de mayo de 2021

¿Quiénes son los locos?

 

¿Quiénes son los locos?

A un loco le explota la cabeza


 

¿Quiénes son los locos? 

¿Son aquellos que cuidan del medio ambiente?

¿Serán… tal vez, lo que respetan el orden establecido?

¿Los que cumplen con las normas de la sociedad que les tocó vivir?

 

¿Quiénes son los locos?

¿Los que admiran una puesta de sol?

¿Serán los que se deleitan escuchando el canto de un ave?

¿Los que disfrutan la sonrisa de los niños?

 

¿Quiénes son los locos?

¿Son los que lloran ante el sufrimiento de otros?

¿Los que aspiran a vivir en un mundo mejor?

¿Los que disfrutan el olor de las flores?

¿Son los que corren chapoteando bajo la lluvia?

 

¿Quiénes son los locos?

¿Los que se preocupan por hacer un pan casero?

¿Son los que pintan cuadros optimistas?

¿Los que ríen a la luz de la luna?

¿Serán, tal vez, los que escriben poemas bajo el sol?

¿Serán los que corren descalzo por la tibia arena de una playa?

 

¿Quiénes son los locos?

¿Los que leen libros en las interminables filas de los bancos?

¿Los que ríen con las bromas de los jóvenes?

¿Tal vez, son los que saborean el café con tan solo olerlo?

¿Posiblemente, sean aquellos que detienen su paso apresurado para ayudar a un desconocido?

¿Serán, tal vez, aquél, él, ella… que escucha a Mozart,

a Beethoven, a… tantos y tantos compositores

y cantantes que nos hacen elucubrar por mundos insondables y desconocidos?


Si, hay muchos “locos” por ahí sueltos,

y que podrían seguir enumerando... pero…

¡Oh! Quizás me equivoco y…

¿Quiénes son los locos?

(volteando la página)

¿Los que maltratan y violan a niños inocentes?

¿Los que trafican con órganos humanos?

¿Serán, tal vez, los que asesinan y se ocultan?

¿Los que matan a otros por diferencias

¿Culturales, religiosas, políticas o sólo porque sí?

 

¿Quiénes son los locos?

¿Los que lanzan desperdicios por doquier?

¿Los que queman bosques por “chelitos”?

¿Los que contaminan el aire, el agua el suelo que pisan?

¿Los que aspiran tener otro planeta para arruinarlo también?

 

¿Quiénes son los locos?

¿Los que calumnian, los que ofenden, los que gritan,

los que callan?

¿Los que pasan, para ganar, por encima de todo y todos…?

¿Los que erigen un ídolo: el dinero,

Y lo adoran, lo veneran, ¡y por él hacen… ¡de todo!

 

¿Quiénes son los locos?

¿O quizás, los locos son otros?

¿Los que la fama, el poder o la belleza los ciega?

¿Los que, teniendo millones, despilfarran el dinero

en aras de satisfacer su orgullo o su vanidad…

mientras cientos de miles de humanos sucumben

por el hambre y las enfermedades curables?

 

¿Quiénes son los locos?

¿Serán aquellos que buscan a los pobres?

para “ayudarlos”, utilizándolos como marionetas para satisfacer su ego?

 

¿Quiénes son los locos?

¿Tal vez son, los que procrean muchos hijos

a sabiendas de que como pobres

no cuidarán a tantos niños y que sufrirán carencias?

¿Son… los que tienen relaciones sexuales

con cualquiera, sólo por el placer de “hacerlo”

sabiendo que todo eso conlleva a…?


¿Quiénes son los locos?

Son… ¿los que se ocultan tras la impunidad de una iglesia

(o de una religión) para satisfacer sus bajas pasiones?

¿Serán los que siendo “creyentes” de tal o cual religión

se sacrifican ellos y otros, en aras del cielo eterno?

¿Los que se suicidan matando a otros,

a favor de una causa:

religiosa, política, científica o de otra?

¿Serán los que pudieron evitar el sufrimiento

de otros, voltean la cara?

 

¿Quiénes son los locos?

¿Aquellos que copian, imitan, emulan,

Los comportamientos irracionales

que el consumismo, la propaganda,

el fanatismo deportivo,

la moda… les impone, sin detenerse a pensar

si eso les afecta su salud, su psiquis, o su bolsillo?

 

Entonces… ¡por el amor a Dios!

¡¿Quiénes son los locos?!

¿O es que acaso, éstos últimos no son locos?


Autora: La primera ARA

sábado, 22 de mayo de 2021

¿Destructivo o destructible?

 

¿Destructivo o destructible?
 
A este paso le queda muy poco a la Tierra

 

Inundaste todo como una marea próxima a la bahía.

Irrumpiste en la Tierra como algo útil, imprescindible

Corrompes todo lo bueno y pareces necesario.

Pero…

¡Fuiste un gran descubrimiento!

Opacaste la invención del papel:

tan útil eres (eras).

Todos creyeron que eras la panacea del siglo.

Invadiste todo: casas, ciudades, aire, mar… ¡todo!

Al principio fuiste útil: juguetes, muebles, objetos… ¿todo?

 

No supimos que tu “utilidad” escondía la muerte.

Una muerte silenciosa que corrompe porque…

Corrompiste la carne, el aire, las playas, el mar…

Nos hicimos cómplices de tu “utilidad”, de tu “belleza”,

de tu “resuelve todo”, que creamos al usarte.

 

Lo más triste es que ahora… ahora

no hay forma de dejarte, de eliminarte, de acabarte.

Te creamos y nos destruyes.

 

Te creamos con ilusión y nos asesinas con terror.

No hay lugar de la Tierra donde no te encuentres.

Todo está contaminado.

Hasta el aire, hasta el mar.

Hasta los cuerpos de los “pensantes” que te crearon.

Mata miles de seres vivos cada día.

No hay quiénes se salven de tu odiosa

presencia (que antes creíamos bella).

 

Miles en el mundo te reciclan, te reúsan, te reducen…

¡Nada!

Otros te rompen te queman… ¡Nada!

No hay forma de destruirte

Dr. Hyde y Sr. Jekill del siglo XIX

que destruye todo a tu paso.

No hay un modo en este siglo (o en sus primeros años)

que le halle solución a esta contaminante situación.

Entonces, surge la más temible interrogante:

¿Qué haremos con el plástico?

 

Autora: La primera ARA

 

jueves, 20 de mayo de 2021

Beber es lo que uno se lleva

Beber es lo que uno se lleva

 

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Papolo había ahorrado 3 meses de trabajo duro para gastar todo en una noche de embriague. En la tan esperada noche, sale de su casa sin informarle a su familia. El toque de queda por la pandemia 2020 había empezado a las 6 P.M. Papolo salió una hora después. Las calles estaban desoladas, no se veían ni siquiera vehículos. A lo lejos, visualizó a una patrulla de policía que pasaban. El hombre, apurado acelera su paso a la cervecería más cercana. Al llegar, encuentra el local cerrado y ve escondido entre las sombras a uno de sus vecinos bebiendo.

 

- ¡Hey! ¡Loco! ¡La fiesta es en el frente!

 

-Gracias mi pana te veo ahorita.

 

Cruza la calle y mira que hay un edificio cerrado, aparentemente abandonado con un cartel grande: Junta de Vecinos por la Metomanía (JVM). 

 

Entra por la puerta trasera. Al cruzar la puerta, desde adentro emana un olor a cerveza, humo de dudosa procedencia y una música alta inintelegible. Cierra la puerta rápido, antes de que todo eso salga. No puede creer lo que veía; tanta gente junta bailando, bebiendo y fumando. Estaba en una super discoteca. Papolo se une a sus amigos para beber un rato. 

 

Por cosas del destino, y sin ninguna explicación alguna, empezó una pelea en la que todos quedaron involucrados de una manera u otra. Papolo, junto a su pandilla salen a continuar la pelea afuera acompañado de media discoteca. La música, el ruido, la pelea y el mal olor llamó la atención de los vecinos. Papolo se retira del conflicto, abandonando a sus amigos, para regresar por su cerveza que había dejado en la barra. Al ingerir un pequeño sorbo saboreó las 20 personas que habían tomado de su botella mientras estaba afuera. Expulsa al exterior todo el líquido que había ingerido, ese día, en el piso. Las personas, de por sí alteradas, se alejan del nauseabundo sujeto.

 

La música es interrumpida por fuertes alarmas de policías que inundan el lugar. Una estampida de personas intenta salir por la puerta delantera y laterales. Llega la policía por la puerta trasera ordenando a que se detengan. Otro descubrimiento, es que 10 personas que parecían desmayadas en realidad habían muerto hacía horas por intoxicación alcohólica. Papolo, huye con la multitud que se dispersó en la calle. Otra patrulla aparece y los oficiales se dividen para detener a los fiesteros.

 

Papolo, corre como nunca sin mirar atrás. Escuchaba los pasos de un policía pisándole los talones. Para quitárselo de encima salta a patios de vecinos. Para su mala suerte un perro dóberman vigilaba el lugar. El hombre aún más asustado acelera, el perro le muerde el trasero y se aferra a sus pantalones. No podía despegarse de él, así que se quita la correa para dejarle el pantalón y sale del patio. Luego se acordó de que en sus pantalones tenía lo que le quedaba de dinero. Aunque no era cierto, alguien le había robado durante la pelea, ahora le debía al barman. Pero, esto él aún no lo sabía.

 

 

Cuando vuelve a la calle, unos policías, que estaban detenidos, ven a Papolo corriendo en calzoncillos. Primero, se quedan confundidos y después lo persiguen con su patrulla. El hombre de nuevo tenía problemas y no sabía qué hacer. Se tira a un callejón, cruza casas hasta llegar a una casa de madera con las luces apagadas. Él pensó que debía de estar abandonada. Entra a la cabaña y cierra la puerta con pestillo. Su suerte duró poco (1 minuto para ser exactos), un hombre tocó la puerta.

 

- ¡Abre Julia!  ¡La policía ya me detuvo por salir tarde del trabajo!

 

A Papolo se le congeló el cuerpo como quien recibe un baño de agua fría. Escucha adentro unos pasos en otra habitación y se prende una luz. El hombre asustado por ser descubierto salta por la ventana trasera y se da un fuerte estrellón. El tipo escuchó el ruido y ve a Papolo que trata de levantarse. Sin pensarlo mucho, se arroja sobre él para darle golpes.

 

- ¡Yo sabía Julia que me estabas pegando los cuernos! ¡Pero no esperaba que fuera con una mierda como este!

 

Papolo estaba cansado y medio borracho para devolverle los golpes. Afortunadamente, (solo esta vez) llega la policía y detiene a los hombres. En el cuartel de policía arrestan a Papolo por los delitos de: romper el toque de queda, alterar el orden público, invasión a la propiedad privada y exhibicionismo. Cuando salió, al día siguiente, se enteró que debía más de 3,000 pesos en cerveza, (algunos de sus amigos habían tomado a su nombre). Esto no fue lo peor, su esposa le pidió el divorcio porque él supuestamente le había sido infiel. Aún nadie le cree todo lo que le pasó a Papolo esa noche. ¡Hay que beber y gozar porque es lo que uno se lleva! Aunque se pierda todo...


Autor: El segundo ARA


miércoles, 19 de mayo de 2021

Belleza sarcástica

 

Belleza sarcástica

Maquillaje y peluca




Silenciosamente,

Me quité los lentes de contacto.

Debí haber empezado por las pestañas…

Pero ya no importa.

 

Miré mis uñas… largas y filosas como garras,

me molestarán para quitarme el cabello.

Después de dejarlas en la mesilla,

miré mi rostro en el espejo:

bella, cinco cirugías, y aún seguía bella,

pero no joven.

 

Lentamente, empecé a quitarme el pelo.

Sí, era hermoso ese cabello, pero no mío.

Sonreí. Mis dientes magníficos como perlas gemelas

Brillaban en la pulida superficie del espejo.

Bellísimos, sí, pero muy costosos.

 

Seguí escudriñándome,

Notando mi hermosura artificial.

¡Claro! No era mía.

 

Mi busto, apenas se sostenían dentro de la blusa.

Era redondo, glamoroso, “super-talla”.

Siempre causaban miradas obscenas.

 

Falsos.

Sí, también eran falsos.

Sonreí pensando en los pesos gastados,

en las noches en vela…

y aquellos sudores inútiles, todo eso…

¿para qué?

Sólo para comprarlos.

 

Mi cintura delgada, mi vientre plano:

horas de agonía gimnástica, aeróbicos y dietas…

insomnios permanentes por el hambre

(no podía perder la figura).

 

Giré el cuerpo y la imagen que vi

no me hizo sonreír (esta vez).

Ese trasero redondo que veía ahí,

no era mío.

Ese era artificio de un artilugio.


Enojada, golpee y patee el suelo.

Me quité de encima la faja

y los glúteos redondeados cayeron al suelo

junto con mis esperanzas… ¡Bah!

 

Ahora sin nada, desnuda frente al espejo

sólo me quedaba la femineidad artificial

(que también fue muy costosa).

¡Cuánto dinero gastado para crear el cuerpo perfecto!

sí, un hermoso cuerpo y una mente muy vacía

porque solamente ahora lo comprendo:

Puedo ser “bruta” pero nunca “fea”.


Autora: La primera ARA


martes, 18 de mayo de 2021

La tostadora del descuento

La tostadora del descuento
“La peor crisis que nadie pensó nunca”

Las 6 tostadoras peligrosas e inservibles


Un pequeño empresario de electrodomésticos (del que no podemos proporcionar su nombre para proteger su identidad); se dedicaba a vender por sobre todo tostadoras. Ya hacía un mes que estaba en crisis: los descuentos en sus productos hizo que perdiera mucho valor agregado, sus ofertas empeoraban su situación,  sumado a sus bajas ventas estaba al borde de una quiebra. El hombre indeciso ve en uno de sus televisores un programa de comedia: allí un hombre cargaba una radio porque instauraron una ley que es penalizable quien rompa ese aparato. Era un humor muy infantil, pero fue suficiente como para inspirar al emprendedor: hará que si una persona lleva su tostadora no habrá descuento ni ofertas, las personas creerían que sería algo beneficioso, cuando es todo lo contrario.


Al día siguiente pone un gran letrero llamativo: compre una tostadora y evite el descuento. Algunas personas fueron a comprar el electrodoméstico a un valor mucho más alto de lo normal. Les estaba engañando en sus caras. Algunos amigos comerciantes le preguntaron al empresario sobre su éxito y ellos hicieron un trato: si alguien llevaba una tostadora en sus negocios evitarían las ofertas y descuentos. Algunos vendedores al ver que perdían clientes por la ventaja de la tostadora recurrieron a aplicar el mismo método. Esta acción generó el primer conflicto, ya que ambiciosos elevaban los precios para aprovecharse aún más de los ilusos compradores. Claro que no fue un gran problema, puesto que ellos se fueron a comercios con precios más bajos y les arruinaron sus negocios. 


El verdadero mal estaba empezando, las personas gastaban más dinero por menos productos o con menos calidad. Mientras que los centros comerciales también empezaron a aplicar la tostadora del descuento, con la excusa de adaptarse a las tendencias del momento. Economistas y otros estudiosos del área de economía advertían de la crisis que iban a generar. Sin embargo, las grandes empresas los ignoraron, no querían seguir con sus monótonas políticas conservadoras. Al cabo de un mes todos los negocios empezaron a sentir las consecuencias, al recibir nuevos productos solo vendían pocos por sus altos precios, tenían un exceso de oferta. Por otro lado tenían un exceso de demanda de tostadoras. Por lo normal una persona tenía una para tostar el pan, otra para el descuento, y otra por si alguien le roba una de las dos. Este fue otro gran problema, a veces si salías con tu electrodoméstico era probable que te asaltaran solo para llevarte la tostadora y en el peor de los casos los tenis. Además empezó la piratearía del tostador: si comprabas una de manera clandestina podía que solo fuera una caja metálica o si la conectabas te explotara en la cara. No se sabe cuántas personas sufrieron uno de esos destinos.



Las grandes tiendas dependían de que se vendiera más su producto a un bajo precio para mantener su competencia, aunque a veces no existiera valor añadido. Su alto volumen de venta permitía que al vender más llenarán los márgenes de beneficio. Con su sistema económico principal atrofiado habían perdido su poder de negociación. No podía dar marcha atrás a una política recién aplicada, podrían recibir malas críticas por aquel cambio. Su opción a penas razonable fue lanzar una mini tostadora de anti descuento. Su plan era vender las pocas tostadoras que habían adquirido y aplicar la medida inversa. Ahora todos tenían 5 tostadoras si contamos a las piratas, por si se dañaba esta. El nuevo tostador no fue muy valorado, todos preferían al otro y era más una adicción a la compra. Ante la creciente crisis todos los comerciantes se pusieron de acuerdo para bajarle el precio a los productos. Aún se discute si esta decisión fue por sus pérdidas o fue el gobierno quienes los presionaron al ser culpados por la situación comercial.


Al principio era una buena medida, pero fue contraproducente, quienes habían dejado de llevar las tostadoras retornaban con su tostador cruzando las multitudes de personas para comprar un simple producto. Algunas críticas tanto a nivel nacional como internacional hicieron que algunas grandes empresas prohibieran llevar el electrodoméstico. De nuevo parecía estar haciendo bien, mas no fue así. Las empresas que no hicieron la prohibición fueron preferidas por los clientes mientras que las otras apenas obtenían ganancias. Con la competencia desleal se hizo una reunión con todos los tipos de comerciales para acordar detener estas políticas demenciales. Este debate duró semanas y al final lograron su cometido. 


Ya las personas salían a las calles con una tostadora calgada sin un lugar fijo, no tenían ningún negocio al cual acudir. Este descontento estalló en algunas pequeñas protestas. Las grandes empresas sobornaron y hasta amenazaron a muchos medios de comunicación para que no publicaran esas noticias. Lo que provocó una fuerte confusión por parte de turistas y personas que venían de otras partes del país; no  entendían de dónde salieron esos disturbios. A pesar de esto los comercios estaban logrando su misión, aunque no parecían detenerse las manifestaciones y los medios ya no aguantaban más para pronunciarse. Intentaron otra opción: hacer pasar una noticia falsa: esparcieron el rumor de que le iban a cambiar el nombre de la ciudad y sobornaron a la alcaldía para que no se pronunciara sobre el tema hasta finalizar el mes. Esta noticia falsa provocó una ola de odio que estalló en unas protestas aún más fuertes que aplastaron a la anterior. Lo peor fue la confusión del resto de personas que no estaban bien informadas, ya que los medios ignoraron el nuevo alboroto por ser fake news.


Pasó un mes y todo el mundo se olvidó de los dos controversiales temas. Aún hoy en día historiadores no pueden encontrarle una moraleja a aquel caos. Todos salieron perdiendo tanto los grandes como los pequeños comerciantes, porque hasta mala fama se ganaron, el gran fallo de mercado duró un lustro, la alcaldía como quiera cambio el nombre de la ciudad y a nadie le importó, los turistas se quedaron con una imagen aún más fea del país y las personas se quedaron con 6 tostadoras, tuvieron que comprar otra porque ninguna al final les sirvió. Hasta el espectador de esto perdió tiempo de su vida en esta historia.


¿Por que nadie se acuerda de este acontecimiento? Eso es debido a varios factores, solo diré los dos fundamentales: primero las personas involucradas directa o indirectamente en esta promoción hicieron todo lo posible para censurar los hechos. A esto se suma que la recopilación de información de este suceso es bastante extensa y las personas no están interesadas en leer la investigación por analfabetismo o pereza. El segundo factor y tal vez el más importante fueron las personas que no siguieron comentando sobre el tema, no porque no quisieran sino porque no encontraban como. Este es el caso más complejo pero lo explicare de la manera más simple y comprensible para los espectadores: 


Los medios de comunicación llamaron a este acontecimiento como “El incidente de la tostadora del descuento” A una persona regular de ese lugar le costaría demasiadas neuronas memorizar y pronunciar esta simple oración. Además que una mayoría aún no comprende el significado de la palabra “incidente”. Así que lo acortaron a “la tostadora del descuento”. También resultó muy pesado para las personas y quitaron el artículo con la excusa de que todos lo entenderían más fácil. “Tostadora del descuento” Resultó otro problema porque algunas personas aún seguía con los traumas de los descuentos y decidieron sustituir la palabra por oferta. Después las personas no querían pronunciar la r y lo cambiaron a ofelta. Debido a que un comediante tenía a un personaje homónimo decidieron cambiar por la “tostadora”. A las personas se le dificulta decir la palabra tal y como estaba escrita y la modificaron. La totadora no se salvó de controversias, ya que muchas personas nombraban al electrodoméstico de esa manera y no se sabía si estaban hablando del aparato o de lo que sucedió. Para que todos lo comprendan más fácil lo cambiaron por tota, pero se parecía a una palabra mal sonante y así para no quedar aún más en ridículo decidieron no hablar más del tema.


Sé que todos queremos encontrarle explicaciones a todo y a veces no la tenemos. Esta historia es una de las tantas preguntas sin respuestas que pueden pasar de verdad.




Autor: El segundo ARA




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