sábado, 26 de junio de 2021
sábado, 19 de junio de 2021
Progreso imparable
Progreso imparable
Autor: Anónimo
jueves, 17 de junio de 2021
¿Y eran necesarios?
¿Y eran necesarios?
Por un tiempo, te fueron útiles;
quizás divertidos para columpiarte en ellos.
Cuando empezaron a desaparecer no te importó.
No era tu problema.
No son tuyos.
No son tan “importantes”.
¿ Necesarios? ¡Bah!
Solo los viste cuando compraste tu nueva casa, ahí estorbaban...
Debían eliminarlos a todos.
Necesitabas espacio.
Ellos solo “afeaban” tu costosa casa.
Pasaron los años, las décadas...
A ti no te importaron nunca...
Y eso enseñaste a tus hijos.
Solo los abuelos se ocupaban de ellos...
Pero ya no están.
Hoy cuando miras tu entorno, entiende que ha cambiado algo...
Y te preguntas: ¿ Por qué hace tanto calor?
¿ Qué le ha pasado a la ciudad?
¿ Por qué está tan ruidosa?
Te haces mil preguntas más.
Y cuando empiezas a asfixiarte, recuerdas los tiempos antaño y la frescura que había...
Entonces, te vuelves al mundo para preguntar con un grito desgarrador:
¡¿Dónde está el oxígeno?!
¡¿Qué hemos hecho?!
¡¿Por qué y para qué?, cortamos los ÁRBOLES?!
Autora: La primera ARA
domingo, 13 de junio de 2021
Recuento de un ser terrícola
Recuento de un ser terrícola
jueves, 10 de junio de 2021
El Significado De La Humildad
El Significado De La Humildad
Cinco estudiantes de un colegio solo
para mujeres se encontraban camino a una excursión escolar junto a sus demás
compañeras. No obstante, el transporte en el que iban se avería de repente al
pincharse una goma y se ven en la necesidad de evacuar del mismo para pedir
ayuda. Todos salen del transporte, la profesora intenta comunicarse con
la grúa, pero no lo logra. Las cinco jóvenes se separan de su profesora y el
chofer en busca de personas que puedan auxiliarlas. Sin embargo, la profesora
junto con el chofer logra arreglar el transporte con una goma de repuesto.
Estos últimos pasan un buen rato buscando a las jóvenes que se alejaron y al no
encontrarlas las dan por desaparecidas y regresan a la capital junto a las
demás estudiantes.
Sally, Annie, Abby, Vero y Shanty se
encontraban en un monte, desubicadas al no conocer en lo absoluto el lugar.
Annie: ¿Chicas no me llega la señal y
a ustedes? Estoy intentando llamar a papi para que me mande a su chofer
personal, o sea. (Dice Agobiada).
Coro: A mí tampoco me funciona.
Sally: ¿Alguien tiene idea de donde
estamos? (Preguntó).
Coro: Ni ideaaa…
Abby: Después del paseo yo tenía un
viaje a Casa De Campo, así que resolvamos esto porque me tengo que ir.
Sally: Lo dudo, a mí tampoco me
funciona la señal. Chicas mantengan la calma. Buscaremos la solución. (Camina
en busca de personas).
Las chicas caminan en medio de la nada
hasta que encuentran una casita con techos de Zing y luego encuentran a un
señor.
Campesino: Adiovea, me llamo José. ¿Qué
ustedes dicein mujeres hembras?
Abby: ¿Hola, nos puede ayudar? Estamos
perdidas.
José: ¿Claro, de dónde vienieron
ustedes?
Coro: Somos estudiantes del Colegio para chicas
Karol School y no sabemos ni tenemos cómo movernos de aquí, auxílienos.
José: Espérense, dejen llamar a mi
hija a veir como le ayudaimo. Robersyyyy (Vocea llamando a alguien).
Robersy: Diga pa’. (Se acerca).
Jose: Niñas esta es mi hija. (Las
chicas saludan al mismo tiempo).
Robersy: ¿Hola, en que le ayudamo’?
(Dice en voz alta).
Abby: Estábamos en nuestro transporte
escolar y de repente se daña, entonces no tenemos como regresar a casa,
nuestros celulares no tienen señal y no sabemos qué hacer. (Dice).
Jose: Ta bien, veigan pa aca a vei
como le ayudamos.
Robersy: Les mostraremos nuestra granja.
El campesino y su hija las dirigen a
una granja, donde había: Gallinas, perros pastor alemán y una vaca.
Coro: Cuanta paz hay aquí.
Shanty: Chicas, mirenn... Una vaca (La
señalan).
Sally: Ah, verdad que las vacas se
conocen entre sí (Ríen todas las chicas de forma burlona excepto Shanty)
Shanty: Brillaste, que chitaso’ Sally.
(Tono sarcástico).
Sally: Es que nadie puede brillar más
que yo.
Annie: Dejen la chercha y pongámonos a
ver como salimos de este monte.
Vero: Si, callense las dos.
Robersy: ¿Mujere’, quieren agua o
algo?
Sally: Si, yo quiero agua temblada a
temperatura fresca 14-16ºC con hielo por favor.
Robersy: Pero mínimo el manantial del
desierto tengo yo. (Todas las chicas se ríen).
Coro: ¿Y eta’ tipa?
Vero: Iugh, en verdad este campo me da
asco. (Se queja).
Coro: A mi también (Se lamenta).
Robersy regresa y le trae el agua a
Sally.
Robersy: Toma (Le pasa a Sally), no
había hielo...
Sally: Que sitio será este que no
saben conseguir hielo. (Se bebe el agua y la escupe).
Coro: iughh
Annie: Robersy, dame la contraseña del
wifi.
Robersy: ¿Guaifai? Quejeso.
Coro: ¿Como que quejeso?
Robersy: Tradúzcanme esa palabra.
Abby: Olvídalo, llévanos a tu casa por
favor.
Robersy lleva a las chicas a su casa,
que casualmente queda cerca de la Granja. La casa era muy pequeña donde estaba
la sala y la cocina cubrían un mismo espacio y solo había una habitación donde había
3 camas, junto con el baño. En la sala vieron una tv encendida encima de un
block y aparece una novela en el canal 5.
Vero: Ponme una película en Netflix,
me gustan las románticas.
Robersy: ¿ustedes son de lo’ paise que
hablan palabra media rara? Háblenme en español’. Si tu quiere te pongo una
película de un amor imposible en el canal 5, mírala.
Coro: Pero esa película ta’ quema.
Robersy: Ay no, ta recién estrena’.
Coro: ¡Que retraso!
Luego se va la luz.
Coro: ¿Wey y que pasó?
Robersy: Se fue la luz.
Shanty: Pero prendan la planta o el
inversor.
Robersy: Ay, pero ustedes se creen que
yo soy rica, vale. Aquí hay un apagón.
Coro: ¿Como que un apagón?
Annie: ¡Ay noo, yo no puedo aguantar aquí
tantas horas sin luz y sin internet! (Se queja).
Coro: ¡Que cruel realidad la de nosotras!
Robersy: No se preocupen la luz llega
a las 11.
Sally: Literal vieja, tú me tienes que
estar relajando. No estamos en una comedia, dime si tú tienes, aunque sea un
teléfono para yo llamar. (Le dice a Robersy).
Robersy: Si, ahí está el teléfono,
pero no sirve.
Sally: Yo no puedo hacer coro con
chopitas, vámonos chicas.
Coro: Yo no sé qué es lo que sirve en esta casa.
(Todas se burlan).
Sally: ay gracias amiguita, vámonos de
aquí. (Le dice en tono sarcástico y se despide de Robersy).
(Robersy se pone triste).
Las chicas se van de la casa de
Robersy y el campesino y se ponen a buscar un lugar con condiciones.
(Sonido extraño).
Vero: ¿Chicas escucharon eso?
(Preguntó asustada).
Coro: Sii.
Suena un rugido y todas los escuchan.
Vero: ¿Qué fue eso?
Sally: ¡¡¡Un leopardo!!! (Vocea).
Coro: ¡Corran! (Vocea).
Todas las chicas corren alarmadas.
Coro: ¡Auxilio ¡auxilio! ¡Un Leopardo!
(El leopardo ataco a Abby y muere).
(Sally se distrae con el celular).
Sally: Por fin, me salve. (La choca un
camión).
Annie se tropieza con un árbol, se cae
y se muere.
Shanty: ¡No puedo vivir con esto! (sale
juyendo y la mata el leopardo).
Vero intenta huir y salvar su vida
hasta que tropieza con una piedra y muere.
José, el campesino se acerca al haber
escuchado todo ese ruido y encuentra a las chicas muertas. El Leopardo acorrala
a José. Aparece su hija Robersy y le da con un palo al Leopardo.
.
Robersy: Perdí a mi madre, no te
perderé a ti. (José y su hija se abrazan).
(Suena un tiro y la bala mata a
Robersy).
Jose: ¡Mi hija! (triste y abraza el
cuerpo de su hija).
(El leopardo despierta y ataca a José,
quitándole la vida).
Narrador: Sin importar quién seas ni
tu estatus social, nunca sabes quién te podría dar la mano. Aprende el
verdadero significado de la humildad y aplícalo en tu vida: sé humilde.
Fin
Autor: Anónimo
sábado, 5 de junio de 2021
Memorias de un cadáver
Memorias de un cadáver
El esqueleto estaba ahí,
tirado.
La brisa del olvido lo
removió
y por un instante pudo
pensarse
que aún estaba con
vida.
Nada.
Seguía igual. Seguía
muerto.
sus relucientes huesos
expuestos al sol
mostraban lo que alguna
vez tuvo vida:
fue hermoso, saludable…
Fue un sueño utópico
donde miles de dragones perecieron
bajo la diestra mano
que manejó la espada.
Sí, destruyó dragones y
rescató doncellas;
pero ahora, sólo era un
esqueleto.
Una osamenta perdida en
el polvoriento camino del olvido.
Olvidada como los demás
que han muerto;
se fueron al mundo de
la sin razón y lo sin sentido. En vano fue el esfuerzo para permanecer con
vida, el tedio lo mató.
Lo mató la
incertidumbre cotidiana
De no saber o de saber
todo.
Ahora, frente a la
osamenta,
Descubro quién dio el
jaque…
Pero ya es muy tarde…
El cadáver desapareció;
los huesos permanecen,
pero en la intemperie
se convertirán
en lo que todo acaba:
en polvo…
en cenizas… que batidas
por el viento
serán dispersadas por
el infinito…
y tal vez, algún día,
alguien pronuncie
su nombre y lo
recuerde…
jueves, 3 de junio de 2021
Nadie sabe
Nadie sabe
Recuerdo aún el gato. Estaba sentado en el alféizar de la ventana, lamiendo su pata izquierda. Los lengüetazos que le daba a la pata le hacían ver como un ser despreocupado, a quién no le importaba nada. Después, el destello, el ruido y el gato cayó en el césped donde quedó inmóvil para no pararse jamás.
Le siguieron los pájaros del árbol próximo a la casa, el perro del vecino, los pollos de la anciana de enfrente. Ya no recuerdo bien, pero alguien dijo que había un burro entre las víctimas. Yo pregunté de quién era, pero nadie me respondió. Quizás estaban conmocionados por el extraño suceso, como para responder a un niño de diez años.
En horas de la tarde, con el sol calentando los tejados del empobrecido poblado, la procesión de vecinos recordó los días de huelgas del pueblo. Pero, esta vez no había reclamo. Solo un largo silencio que era roto por algún largo suspiro de la hija de la vecina de la otra calle.
Nadie quería hablar. Todos marchaban en absoluto silencio, en una larga hilera de las trescientas personas que habitábamos ahí. Todos buscaban una respuesta al insólito hecho acontecido la mañana de ese día en un pueblo pequeño y olvidado.
Fue caluroso, tedioso y cansón, llegar al centro del pueblo porque las casas están alejadas aún estando en la misma calle.
Ya en la plaza, los vecinos interrogaron a las autoridades. Cada uno de ellos dio la respuesta acostumbrada a su profesión y cargo: el ministro religioso arengó a las masas diciendo que era un castigo de Dios por los pecados cometidos. El jefe de policía expresó su preocupación, por entender que alguien estuviera utilizando algún tipo de arma biológica y que urgía encontrar al terrorista. El médico del pueblo, escéptico, como siempre, dijo que había que vacunar a toda la población por si un “virus” peligroso para los humanos había llegado al pueblo. El dueño del mercado y de todos los comercios (tres tiendas en total) arguyó que los animales perecieron de hambre porque sus dueños no iban a comprarle la comida que les correspondía y le daban cualquier cosa.
El político representante del partido de gobierno ante el pueblo acusó al partido opositor de que estaba creando una situación de alarma, pánico e “incertidumbre” entre los vecinos.
Al pasar las horas, todo el que se creía con voz y voto para expresar su opinión, la externó. Pero no se llegó a ninguna conclusión.
Cansados, se fueron alejando uno a uno de la plaza. Se fueron a sus hogares más preocupados que cuando llegaron a la reunión. Al siguiente día vieron horrorizados que todo lo verde (árboles, hierbas) había amanecido de color naranja.
Otra vez la procesión, otra vez la reunión, otra vez los mismos argumentos y ninguna solución. Al tercer día, casi nadie se atrevía a abrir la puerta de su casa, ni salir a la calle. En la mente de todos bailaba una sola pregunta: ¿y ahora qué? Trataron de conversar por teléfono o celular, pero ni había señal para conversar por las redes sociales ni electricidad. Entonces, sí que asustaron todos. ¿Qué pasaba en el pueblo? O ¿era solo ahí que sucedía eso? ¿Estaba así todo el país?
A mediodía, ya nadie soportaba estar encerrado sin saber qué pasaba. Casi al unísono salieron otra vez en la procesión de siempre: otra vez el silencio y otra vez el pánico colectivo. Si los adultos estaban aterrados, qué mal lo pasábamos los dos únicos niños del pueblo: la niña de la vecina y yo. Al verla llorar tuve que consolarla porque ¿quién tomaba en cuenta a dos niños en una situación como esa?
Al llegar, de nuevo a la plaza, vieron un desfile de vehículos negros que hacían su entrada triunfal. Todos los carros con vidrios ahumados y placa oficial. De ellos salieron unos hombres vestidos con trajes especiales. Esos que se usan en zonas contaminadas con algún tipo de agente químico, virus o radiación. De sus maletines empezaron a extraer agujas, jeringas y artilugios de uso médico. Tomaron muestras de sangre, saliva y orina de todos los presentes.
Nadie habló. No se explicó nada. Después de dos horas angustiantes llegaron unos autobuses, donde nos introdujeron a todos nos habían revisado y el líder del equipo preguntó su faltaba alguien de los habitantes del pueblo. Como no faltaba nadie, levantó el brazo y dio la señal de partir a los conductores de los autobuses que también tenían el mismo atuendo. Además, nadie de los asustados vecinos pudo verles el rostro a esas personas porque la máscara antigas le impedía definir a quién tenía delante. No se sabía sexo, edad, color ni intención. Por eso antes de que se movilizara el último autobús, me lancé por la ventana. Nadie se atrevió a delatarme. Todavía me pregunto por qué.
Dos décadas después se supo (de forma no oficial) que cierto personaje del gobierno de turno de esa época había aceptado de un ministro de un país muy poderoso probar un agente altamente tóxico y que le garantizaba a él y al gobierno del país unas ganancias cuantiosas.
Todo fue un misterio porque nadie sabe quién fue ese personaje, ni porqué los científicos (que se atrevieron a hablar después) no entendían cómo las personas sobrevivieron semanas luego de haber sido expuestos a algo tan letal. Claro, nadie comentó eso en ningún medio impreso o digital ¿A quién le importaba un pueblo de trescientos campesinos perdidos? ¿A quién le importaba que arrasaron con fuego la zona? Pero las preguntas más importantes fueron ¿Quién denunció ese hecho? ¿Cómo lo supo? ¿Por qué fue denunciado veinte años después?
-Alguien tenía que denunciarlos… y ya que me estoy yendo… tuve la oportunidad…
Autor: Anónimo
martes, 1 de junio de 2021
Sonrisa de escaparate
Sonrisa de escaparate
Sonríe
La gente mira la
hermosa sonrisa;
los destellos de luna
que se desprenden
de la blanca hilera de
una boca.
Sonrisa
sonrisa que siempre
acompaña a un rostro.
Una sonrisa derrumba
muros.
Una sonrisa cura una
herida.
Es bueno sonreír.
Una sonrisa que oculta
algo.
Una sonrisa que
enciende una luz.
Sonríe, sonríe.
Es la sonrisa perfecta
en el rostro perfecto:
“sonrisa de escaparate”
Esa es la que vende
Esa sonrisa que mueve montañas.
Pero, (aunque derrumba almas) crea vínculos.
La sonrisa de escaparate que crean todos...
Algunos, para que no vean la máscara.
Otros, para disimular las cicatrices.
Unos... que no saben qué otra cosa hacer...
y alguien (siempre hay uno)
que pone en vez de sonrisa, su cara de póker.
Sonríe.
Pon tu sonrisa de escaparate
y demuestra que:
ocultas tu verdadero rostro, tras ella,
o tratas de cambiar el mundo de afuera...
Cualquiera de las dos es válida,
pero... ¿alguien sabrá descifrar esa sonrisa?
Todavía no lo han hecho con la de Monalisa…
Autora: La primera ARA
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