sábado, 26 de junio de 2021

A ti

A ti

Bambús florecidos



Caíste con gran estrépito.

El ruido alejó a los felinos

que antes se refugiaban en ti.


La lluvia caía implacable

sobre toda tu longitud,

que extendida por el suelo,

abría los brazos esperando la muerte.


El sobresalto de todos

se convirtió en el dolor de todos.

Allí, en el patio

bajo la lluvia inclemente,

bajo el embate del violento viento,

tú habías caído...


Mis lágrimas se sumaron a las gotas de lluvia.

Años y años de permanecer con nosotros 

y esa noche aciaga te nos fuiste,

 sin que pudiéramos

hacer: ¡Nada!


Ninguno pensó que en tan solo unos minutos

hubiera ese fatal desenlace para tu vida.

Ahí estabas, inerte,

frente a los atónitos ojos de tu familia.

¡Sí! de tu familia,

porque no hay que ser humano

para ser parte de una.


Fuiste por dieciséis largos años

parte nuestra y de otros.

En tus ramas anidaban los pájaros;

en tus raíces vivían las culebras y las ranas.

Los gatos trepaban infructuosamente

por tus varas tratando de alcanzar los nidos.


Cuando el sol calienta y golpea nuestros cuerpos 

es cuando más sentimos tu partida.

¡Qué horrible es perder a quién se ha querido!


Todavía no puedo ver las ramas rotas.

Las varas  caídas... el espacio vacío 

donde estuviste...

¡Donde estuviste, bambú!




Autora: La primera ARA




sábado, 19 de junio de 2021

Progreso imparable

 

Ciudad industrializada al lado de un bosque

Progreso imparable


Escena 1: Un terreno divido; a un lado siembras, frutos variados y un denso bosque. Una larga y estrecha carretera separaba la vegetación de la otra orilla que está repleta de fábricas de distintos tipos. Todas con chimeneas humeantes.

Voz de fondo: “El progreso es: IMPARABLE; la autodestrucción: También.”

Voz de alguien: ¿Eres progresista? ¿Eres una persona NORMAL? ¿Te gusta el dinero, el éxito, el poder, la fama? ¿Sigues las tendencias actuales? ¿Estás siempre en todas las redes sociales? ¿Para lograr lo que te propones no te importa ni te detiene NADA? ¿Críticas y humillas a los que no están de acuerdo con tus criterios?

Otra voz: ¿Respondiste afirmativamente las preguntas anteriores?  ¡¡FELICITACIONES!! Eres una persona cien por ciento “activa” del siglo XXI.

Te permitimos ser Tú. Necesitamos que el 98% de los humanos te imiten. Solo con personas como tú lograremos que el PROGRESO sea REAL.

Voz de alguien: Cuando esto sea una realidad... Entonces...
¿Progreso? ¿A qué precio? ¿Avanzamos o nos acabamos? ¿No sembramos, destruimos? ¿Comeremos?¡No sabemos!

Voz de fondo: El progreso es: IMPARABLE. La autodestrucción:  ¡¡TAMBIÉN!!


Autor: Anónimo 



jueves, 17 de junio de 2021

¿Y eran necesarios?

 


¿Y eran necesarios?


Y siempre estuviste ahí, y los viste... sin ver ninguno...


Por un tiempo, te fueron útiles;

quizás divertidos para columpiarte en ellos.


Cuando empezaron a desaparecer no te importó.

No era tu problema.

No son tuyos.

No son tan “importantes”.

¿ Necesarios? ¡Bah!


Solo los viste cuando compraste tu nueva casa, ahí estorbaban...

Debían eliminarlos a todos.

Necesitabas espacio.

Ellos solo “afeaban” tu costosa casa.


Pasaron los años, las décadas...

A ti no te importaron nunca...

Y eso enseñaste a tus hijos.

Solo los abuelos se ocupaban de ellos... 

Pero ya no están.


Hoy cuando miras tu entorno, entiende que ha cambiado algo...

Y te preguntas: ¿ Por qué  hace tanto calor?

¿ Qué le ha pasado a la ciudad?

¿ Por qué está tan ruidosa?


Te haces mil preguntas más.

Y cuando empiezas a asfixiarte, recuerdas los tiempos antaño y la frescura que había...


Entonces, te vuelves al mundo para preguntar con un grito desgarrador:

¡¿Dónde está el oxígeno?!

¡¿Qué hemos hecho?!

¡¿Por qué y para qué?, cortamos los ÁRBOLES?!




Autora: La primera ARA

domingo, 13 de junio de 2021

Recuento de un ser terrícola

 Recuento de un ser terrícola

El planeta tierra



Primero:
Fui la roca que rodaba por la ladera. Caí en un cráter y me fundí con la lava.

Segundo:
Fui aire que vagaba por el valle; un ventarrón me impulsó a chocar con las montañas... me desvanecí.

Tercero:
Fui una gota de agua caída de una nube; llegué a un charco que fue agrandándose y se convirtió en un riachuelo; ya no era yo... era el río.

Cuarto: 
Fui el fuego surgido por un rayo y como destruí lo que me rodeaba... Me extinguí.

Quinto:
Fui un árbol frondoso que se llenó de frutos y de aves. Que con el paso del tiempo pereció de vejez y quedaron sus ramas secas apuntando al sol.

Sexto: 
Fui un ave, un colibrí que anduvo errante entre las flores... hasta que “algo” lo atrapó. Pereció sin saber quién lo asesinó.

Séptimo: 
Fui un gato salvaje que cazaba arrasando toda vida a su paso. Pero, perdió  la vida en su intento por luchar contra perros de caza.

Octavo:
Fui y soy humana... y ahora... ¿Qué sigue?



Autora: La primera ARA

 

jueves, 10 de junio de 2021

El Significado De La Humildad

El Significado De La Humildad


 

Cinco estudiantes de un colegio solo para mujeres se encontraban camino a una excursión escolar junto a sus demás compañeras. No obstante, el transporte en el que iban se avería de repente al pincharse una goma y se ven en la necesidad de evacuar del mismo para pedir ayuda.  Todos salen del transporte, la profesora intenta comunicarse con la grúa, pero no lo logra. Las cinco jóvenes se separan de su profesora y el chofer en busca de personas que puedan auxiliarlas. Sin embargo, la profesora junto con el chofer logra arreglar el transporte con una goma de repuesto. Estos últimos pasan un buen rato buscando a las jóvenes que se alejaron y al no encontrarlas las dan por desaparecidas y regresan a la capital junto a las demás estudiantes.

 

Sally, Annie, Abby, Vero y Shanty se encontraban en un monte, desubicadas al no conocer en lo absoluto el lugar.

 

Annie: ¿Chicas no me llega la señal y a ustedes? Estoy intentando llamar a papi para que me mande a su chofer personal, o sea. (Dice Agobiada).

 

Coro: A mí tampoco me funciona.

 

Sally: ¿Alguien tiene idea de donde estamos? (Preguntó).

 

Coro: Ni ideaaa…

 

Abby: Después del paseo yo tenía un viaje a Casa De Campo, así que resolvamos esto porque me tengo que ir.

 

Sally: Lo dudo, a mí tampoco me funciona la señal. Chicas mantengan la calma. Buscaremos la solución. (Camina en busca de personas).

 

Las chicas caminan en medio de la nada hasta que encuentran una casita con techos de Zing y luego encuentran a un señor.

 

Campesino: Adiovea, me llamo José. ¿Qué ustedes dicein mujeres hembras?

 

Abby: ¿Hola, nos puede ayudar? Estamos perdidas.

 

José: ¿Claro, de dónde vienieron ustedes?

 

Coro: Somos estudiantes del Colegio para chicas Karol School y no sabemos ni tenemos cómo movernos de aquí, auxílienos.

 

José: Espérense, dejen llamar a mi hija a veir como le ayudaimo. Robersyyyy (Vocea llamando a alguien).

 

Robersy: Diga pa’. (Se acerca).

 

Jose: Niñas esta es mi hija. (Las chicas saludan al mismo tiempo).

 

Robersy: ¿Hola, en que le ayudamo’? (Dice en voz alta).

 

Abby: Estábamos en nuestro transporte escolar y de repente se daña, entonces no tenemos como regresar a casa, nuestros celulares no tienen señal y no sabemos qué hacer. (Dice).

 

Jose: Ta bien, veigan pa aca a vei como le ayudamos.

 

Robersy: Les mostraremos nuestra granja.

 

El campesino y su hija las dirigen a una granja, donde había: Gallinas, perros pastor alemán y una vaca.

 

Coro: Cuanta paz hay aquí.

 

Shanty: Chicas, mirenn... Una vaca (La señalan).

 

Sally: Ah, verdad que las vacas se conocen entre sí (Ríen todas las chicas de forma burlona excepto Shanty)

 

Shanty: Brillaste, que chitaso’ Sally. (Tono sarcástico).

 

Sally: Es que nadie puede brillar más que yo.

 

Annie: Dejen la chercha y pongámonos a ver como salimos de este monte.

 

Vero: Si, callense las dos.

 

Robersy: ¿Mujere’, quieren agua o algo?

 

Sally: Si, yo quiero agua temblada a temperatura fresca 14-16ºC con hielo por favor.

Robersy: Pero mínimo el manantial del desierto tengo yo. (Todas las chicas se ríen).

 

Coro: ¿Y eta’ tipa?

 

Vero: Iugh, en verdad este campo me da asco. (Se queja).

 

Coro: A mi también (Se lamenta).

 

Robersy regresa y le trae el agua a Sally.

 

Robersy: Toma (Le pasa a Sally), no había hielo...

Sally: Que sitio será este que no saben conseguir hielo. (Se bebe el agua y la escupe).

 

Coro: iughh

 

Annie: Robersy, dame la contraseña del wifi.

 

Robersy: ¿Guaifai? Quejeso.

 

Coro: ¿Como que quejeso?

 

Robersy: Tradúzcanme esa palabra.

 

Abby: Olvídalo, llévanos a tu casa por favor.

 

Robersy lleva a las chicas a su casa, que casualmente queda cerca de la Granja. La casa era muy pequeña donde estaba la sala y la cocina cubrían un mismo espacio y solo había una habitación donde había 3 camas, junto con el baño. En la sala vieron una tv encendida encima de un block y aparece una novela en el canal 5.

 

Vero: Ponme una película en Netflix, me gustan las románticas.

 

Robersy: ¿ustedes son de lo’ paise que hablan palabra media rara? Háblenme en español’. Si tu quiere te pongo una película de un amor imposible en el canal 5, mírala.

 

Coro: Pero esa película ta’ quema.

 

Robersy: Ay no, ta recién estrena’.

 

Coro: ¡Que retraso!

 

Luego se va la luz.

 

Coro: ¿Wey y que pasó?

 

Robersy: Se fue la luz.

 

Shanty: Pero prendan la planta o el inversor.

 

Robersy: Ay, pero ustedes se creen que yo soy rica, vale. Aquí hay un apagón.

 

Coro: ¿Como que un apagón?

 

Annie: ¡Ay noo, yo no puedo aguantar aquí tantas horas sin luz y sin internet! (Se queja).

 

Coro: ¡Que cruel realidad la de nosotras!

 

Robersy: No se preocupen la luz llega a las 11.

 

Sally: Literal vieja, tú me tienes que estar relajando. No estamos en una comedia, dime si tú tienes, aunque sea un teléfono para yo llamar. (Le dice a Robersy).

 

Robersy: Si, ahí está el teléfono, pero no sirve.

 

Sally: Yo no puedo hacer coro con chopitas, vámonos chicas.  

 

Coro: Yo no sé qué es lo que sirve en esta casa. (Todas se burlan).

 

Sally: ay gracias amiguita, vámonos de aquí. (Le dice en tono sarcástico y se despide de Robersy).

 

(Robersy se pone triste).

 

Las chicas se van de la casa de Robersy y el campesino y se ponen a buscar un lugar con condiciones.

 

(Sonido extraño).

 

Vero: ¿Chicas escucharon eso? (Preguntó asustada).

 

Coro: Sii.

 

Suena un rugido y todas los escuchan.

 

Vero: ¿Qué fue eso?

 

Sally: ¡¡¡Un leopardo!!! (Vocea).

 

Coro: ¡Corran! (Vocea).

 

Todas las chicas corren alarmadas.

 

Coro: ¡Auxilio ¡auxilio! ¡Un Leopardo!

 

(El leopardo ataco a Abby y muere).

 

(Sally se distrae con el celular).

 

Sally: Por fin, me salve. (La choca un camión).

 

Annie se tropieza con un árbol, se cae y se muere.

 

Shanty: ¡No puedo vivir con esto! (sale juyendo y la mata el leopardo).

 

 

Vero intenta huir y salvar su vida hasta que tropieza con una piedra y muere.

 

José, el campesino se acerca al haber escuchado todo ese ruido y encuentra a las chicas muertas. El Leopardo acorrala a José. Aparece su hija Robersy y le da con un palo al Leopardo.

.

Robersy: Perdí a mi madre, no te perderé a ti. (José y su hija se abrazan).

 

(Suena un tiro y la bala mata a Robersy).

 

Jose: ¡Mi hija! (triste y abraza el cuerpo de su hija).

 

(El leopardo despierta y ataca a José, quitándole la vida).

 

Narrador: Sin importar quién seas ni tu estatus social, nunca sabes quién te podría dar la mano. Aprende el verdadero significado de la humildad y aplícalo en tu vida: sé humilde.


Fin



Autor: Anónimo 




sábado, 5 de junio de 2021

Memorias de un cadáver

 

Memorias de un cadáver

Cráneo debajo de un árbol




El esqueleto estaba ahí, tirado.

La brisa del olvido lo removió

y por un instante pudo pensarse

que aún estaba con vida.

Nada.

 

Seguía igual. Seguía muerto.

sus relucientes huesos expuestos al sol

mostraban lo que alguna vez tuvo vida:

fue hermoso, saludable…

 

Fue un sueño utópico donde miles de dragones perecieron

bajo la diestra mano que manejó la espada.

Sí, destruyó dragones y rescató doncellas;

pero ahora, sólo era un esqueleto.

 

Una osamenta perdida en el polvoriento camino del olvido.

Olvidada como los demás que han muerto;

se fueron al mundo de la sin razón y lo sin sentido. En vano fue el esfuerzo para permanecer con vida, el tedio lo mató.

 

Lo mató la incertidumbre cotidiana

De no saber o de saber todo.

Ahora, frente a la osamenta,

Descubro quién dio el jaque…

Pero ya es muy tarde…

 

El cadáver desapareció; los huesos permanecen,

pero en la intemperie se convertirán

en lo que todo acaba: en polvo…

en cenizas… que batidas por el viento

serán dispersadas por el infinito…

y tal vez, algún día, alguien pronuncie

su nombre y lo recuerde…

 

 

Autora: La primera ARA

 

 

 

 

 

jueves, 3 de junio de 2021

Nadie sabe

 

Nadie sabe

Grandes llamas


El gato fue la primera víctima. Después sucedió todo tan rápido que nadie pudo precisar (de haber podido hacerlo) qué ocurrió, a quién le ocurrió y dónde ocurrió. Solamente, se supo que todos los que estaban próximo al punto de explosión fue víctima, de alguna manera, del aciago suceso acaecido aquel día.

Recuerdo aún el gato. Estaba sentado en el alféizar de la ventana, lamiendo su pata izquierda. Los lengüetazos que le daba a la pata le hacían ver como un ser despreocupado, a quién no le importaba nada. Después, el destello, el ruido y el gato cayó en el césped donde quedó inmóvil para no pararse jamás.

Le siguieron los pájaros del árbol próximo a la casa, el perro del vecino, los pollos de la anciana de enfrente. Ya no recuerdo bien, pero alguien dijo que había un burro entre las víctimas. Yo pregunté de quién era, pero nadie me respondió. Quizás estaban conmocionados por el extraño suceso, como para responder a un niño de diez años.

En horas de la tarde, con el sol calentando los tejados del empobrecido poblado, la procesión de vecinos recordó los días de huelgas del pueblo. Pero, esta vez no había reclamo. Solo un largo silencio que era roto por algún largo suspiro de la hija de la vecina de la otra calle.

Nadie quería hablar. Todos marchaban en absoluto silencio, en una larga hilera de las trescientas personas que habitábamos ahí. Todos buscaban una respuesta al insólito hecho acontecido la mañana de ese día en un pueblo pequeño y olvidado.

Fue caluroso, tedioso y cansón, llegar al centro del pueblo porque las casas están alejadas aún estando en la misma calle.

Ya en la plaza, los vecinos interrogaron a las autoridades. Cada uno de ellos dio la respuesta acostumbrada a su profesión y cargo: el ministro religioso arengó a las masas diciendo que era un castigo de Dios por los pecados cometidos. El jefe de policía expresó su preocupación, por entender que alguien estuviera utilizando algún tipo de arma biológica y que urgía encontrar al terrorista. El médico del pueblo, escéptico, como siempre, dijo que había que vacunar a toda la población por si un “virus” peligroso para los humanos había llegado al pueblo. El dueño del mercado y de todos los comercios (tres tiendas en total) arguyó que los animales perecieron de hambre porque sus dueños no iban a comprarle la comida que les correspondía y le daban cualquier cosa.

El político representante del partido de gobierno ante el pueblo acusó al partido opositor de que estaba creando una situación de alarma, pánico e “incertidumbre” entre los vecinos.

Al pasar las horas, todo el que se creía con voz y voto para expresar su opinión, la externó. Pero no se llegó a ninguna conclusión.

Cansados, se fueron alejando uno a uno de la plaza. Se fueron a sus hogares más preocupados que cuando llegaron a la reunión. Al siguiente día vieron horrorizados que todo lo verde (árboles, hierbas) había amanecido de color naranja.

Otra vez la procesión, otra vez la reunión, otra vez los mismos argumentos y ninguna solución. Al tercer día, casi nadie se atrevía a abrir la puerta de su casa, ni salir a la calle. En la mente de todos bailaba una sola pregunta: ¿y ahora qué? Trataron de conversar por teléfono o celular, pero ni había señal para conversar por las redes sociales ni electricidad. Entonces, sí que asustaron todos. ¿Qué pasaba en el pueblo? O ¿era solo ahí que sucedía eso? ¿Estaba así todo el país?

A mediodía, ya nadie soportaba estar encerrado sin saber qué pasaba. Casi al unísono salieron otra vez en la procesión de siempre: otra vez el silencio y otra vez el pánico colectivo. Si los adultos estaban aterrados, qué mal lo pasábamos los dos únicos niños del pueblo: la niña de la vecina y yo. Al verla llorar tuve que consolarla porque ¿quién tomaba en cuenta a dos niños en una situación como esa?

Al llegar, de nuevo a la plaza, vieron un desfile de vehículos negros que hacían su entrada triunfal. Todos los carros con vidrios ahumados y placa oficial. De ellos salieron unos hombres vestidos con trajes especiales. Esos que se usan en zonas contaminadas con algún tipo de agente químico, virus o radiación. De sus maletines empezaron a extraer agujas, jeringas y artilugios de uso médico. Tomaron muestras de sangre, saliva y orina de todos los presentes.

Nadie habló. No se explicó nada. Después de dos horas angustiantes llegaron unos autobuses, donde nos introdujeron a todos nos habían revisado y el líder del equipo preguntó su faltaba alguien de los habitantes del pueblo. Como no faltaba nadie, levantó el brazo y dio la señal de partir a los conductores de los autobuses que también tenían el mismo atuendo. Además, nadie de los asustados vecinos pudo verles el rostro a esas personas porque la máscara antigas le impedía definir a quién tenía delante. No se sabía sexo, edad, color ni intención. Por eso antes de que se movilizara el último autobús, me lancé por la ventana. Nadie se atrevió a delatarme. Todavía me pregunto por qué.

Dos décadas después se supo (de forma no oficial) que cierto personaje del gobierno de turno de esa época había aceptado de un ministro de un país muy poderoso probar un agente altamente tóxico y que le garantizaba a él y al gobierno del país unas ganancias cuantiosas.

Todo fue un misterio porque nadie sabe quién fue ese personaje, ni porqué los científicos (que se atrevieron a hablar después) no entendían cómo las personas sobrevivieron semanas luego de haber sido expuestos a algo tan letal. Claro, nadie comentó eso en ningún medio impreso o digital ¿A quién le importaba un pueblo de trescientos campesinos perdidos? ¿A quién le importaba que arrasaron con fuego la zona? Pero las preguntas más importantes fueron ¿Quién denunció ese hecho? ¿Cómo lo supo? ¿Por qué fue denunciado veinte años después?

-Alguien tenía que denunciarlos… y ya que me estoy yendo… tuve la oportunidad…



Autor: Anónimo 



martes, 1 de junio de 2021

Sonrisa de escaparate

 

Sonrisa de escaparate


sonrisa hipócrita 


Sonríe

La gente mira la hermosa sonrisa;

los destellos de luna que se desprenden

de la blanca hilera de una boca.

 

Sonrisa

sonrisa que siempre acompaña a un rostro.

Una sonrisa derrumba muros.

Una sonrisa cura una herida.

 

Es bueno sonreír.

Una sonrisa que oculta algo.

Una sonrisa que enciende una luz.

 

Sonríe, sonríe.

Es la sonrisa perfecta en el rostro perfecto:

“sonrisa de escaparate”

Esa es la que vende

Esa sonrisa que mueve montañas.

Pero, (aunque derrumba almas) crea vínculos.


La sonrisa de escaparate que crean todos...

Algunos, para que no vean la máscara.

Otros, para disimular las cicatrices.

Unos... que no saben qué otra cosa hacer...

y alguien (siempre hay uno)

que pone en vez de sonrisa, su cara de póker.


Sonríe.

Pon tu sonrisa de escaparate

y demuestra que:

ocultas tu verdadero rostro, tras ella,

o tratas de cambiar el mundo de afuera...

Cualquiera de las dos es válida,

pero... ¿alguien sabrá descifrar esa sonrisa?

Todavía no  lo han hecho con la de Monalisa



Autora: La primera ARA

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Enredado

Enredado   Estoy enredado en los diminutos e innumerables hilos de mis pensamientos. Nublado por la lamentable idea de recuperar lo perdido...