domingo, 24 de octubre de 2021

El triunfo

 El triunfo

Motociclista en la noche


La resplandeciente pista. La brisa le movió el pelo. Apartó las trenzas con desgano. Volteó a ver a sus oponentes. ¡Tenía que ganar! Debía demostrar que todavía era el “duro”, el “jefe”.

El silencio cubrió la vía. Los curiosos y los amigos mostraban un arcoíris emocional. Esperaban ansiosos. Todos tenían sus favoritos. Pero, nadie quería perder. No era por el dinero; no era por ganar, la intención iba más allá de lo material.

Él tenía la intención de demostrar su valía. Hoy estaría celebrando el triunfo con una “fría” en la mano. Pensó que le mostraría a su “jeba” (“¿marinovia?”) quién tenía el poder.


El silencio de nuevo cubrió la vía. Miles de pensamientos chocaron en los cerebros de los circundantes. Todos observaron absortos y estupefactos los increíbles destellos que se desprendían del amasijo de hierros retorcidos ¡¿Cómo había ocurrido aquello?!

Todos se acercaron con pasos apresurados. Fue en vano. Correr, llegar a tiempo o tarde, no hacía la diferencia. Como quiera, estaba muerto. La muchedumbre rodeó al cadáver. La gran “máquina” estaba deshecha. Algunos pensaron que todo ese dinero invertido fue para nada.

La motocicleta estaba destruida. Pero, eso no importaba. Una moto no valía más que una vida. Ahora, sus amigos pensaron eso.

Su “chica” se aproximó, lloró. Nada. Él había demostrado que ganó. Pero... ¡¡Perdió!! Ganó la competencia, pasó la bandera a cuadros. El dinero, el trofeo estaba... no él.

Él ganando, perdió. Una vida desperdiciada. Una vida. No, otra más ¿Y la apuesta a la vida? ¿Cuándo? 


Autora: La primera ARA


jueves, 7 de octubre de 2021

Vendrá por ti

 Vendrá por ti

Sombra muestra su mano




Se podían escuchar los pasos al caminar lentamente por la calle; solo, en una noche extremadamente silenciosa y fría. Se podía ver incómodo por su situación; aún así, hacía su mayor esfuerzo para mantener la calma. Pensaba que si se exaltaba lo descubrirían. Creía que al llegar a su casa se escaparía de esta horrible situación que lo había estado persiguiendo todo el día.

Después de unos minutos caminado, al fin se alcanzaba a ver su casa. Empezó a apresurar el paso, para librarse de una vez por todas de este sentimiento de preocupación que lo atormentaba.

Cuando alcanzó la puerta, con las manos temblorosas intentó abrirla; fallando unas cuantas veces, pero finalmente, lo logró. Al entrar, cerró la puerta inmediatamente y guardó las llaves nuevamente en su bolsillo.

Extrañamente, aunque seguro, no podía sentirse aliviado. Solo pensaba: ¿Alguien me habrá seguido? Intentando calmarse, se dirigía a la sala de estar, cuando pensó: ¿Y si alguien se ha metido a la casa? Sin pensarlo dos veces, agarró el primer objeto que encontró y decidió revisar cada habitación.

Lamentablemente, nada se encontraba, pero esa sensación seguía atormentándolo. Rendido ante la situación, decide bañarse; comer algo y matar el tiempo. Todo esto, deseando liberarse de esta tremenda incomodidad que lo invadía. Después de unas horas, todo seguía igual y él no tenía la más mínima idea de qué hacer.

Ya muy tarde, decide intentar dormir. Luego de varios minutos sin poder dormir por la incomodidad, su cuerpo cede y termina dormido. En sus sueños, se encontraba en una habitación familiar, aunque él no la reconoce con exactitud.

Cuando finalmente decide moverse por la habitación, tropieza con algo y cae al suelo. Al intentar mirar con que había tropezado, no pudo encontrar nada. De repente, un extraño ser que ocupaba casi toda una habitación, nota su presencia y le advierte: “Cuídate, vendrá por ti”. Sorprendido y algo aterrorizado le pregunta cómo puede: ¡¿Quién?! ¡¿Cuándo?! ¡¿Qué vendrá por mí?! Pacientemente, el ser dice:  “Estás haciendo las preguntas equivocadas”.

Intentando formular algo nuevamente, repite las mismas preguntas desesperado, pero el ser ni se molesta en contestar. Cuando al fin pudo formular una nueva pregunta, le cuestiona con una voz temblorosa: ¿Hay una forma de evitar que me encuentre?

Sin moverse y con una voz bastante calmada le responde: “No importa donde vayas; no importa como cambies, mientras existas, te estará buscando y definitivamente, te encontrará”.

Sin poder controlar el miedo, empieza a gritar desenfrenadamente. Mientras, intenta buscar la salida de esa casa lo más rápido que podía, pero, pasaba por varias puertas y nunca llegaba a ninguna parte. Asustado y algo cansado; intenta mirar por la ventana de esa habitación. Sorprendentemente, no la logra abrir e intenta romperla: pero la ventana no se ve afectada de ninguna manera.

Rendido nuevamente, se sienta en el suelo para descansar. El ser de antes lo mira a través de la única puerta que se encontraba abierta en esa habitación y le dice: “Si no eres capaz de abrir una ventana deberías irte y despertar”. En ese momento, se dio cuenta que estaba soñando y al fin pudo despertar.

Sorprendentemente, se había despertado más tarde de lo usual. Aún así, no se sentía cómodo, así que decidió aprovechar sus vacaciones y llamó un familiar lejano para visitarlo. Teniendo en mente que así se le olvidarán todas esas ideas raras que le pasaban por su cabeza. Así que, desayunó, empacó las cosas más necesarias para su viaje y se fue con una mochila y una maleta.

Se dirigió rápidamente al transporte público y se sentó en espera de su largo viaje. Pasaron bastantes horas, pero era normal debido a que iba de un estado a otro. Pero finalmente, notó que para ser un viaje de 4 horas, habían pasado 6 y que ya no quedaba absolutamente nadie además de él dentro del vehículo.

Incómodo y aterrado, empezó a mirar por los alrededores con la esperanza de encontrar alguna persona. Luego de unos minutos de inmenso terror, empieza a escuchar una voz a lo lejos que repite: “Te encontré”. Esta, sonaba cada vez más cerca hasta que llegó al punto de volverse ensordecedora.

Completamente impactado y aterrado, inesperadamente, se despierta. Asustado, rápidamente mira el reloj y se da cuenta de que es la hora de siempre. Se queda sentado un rato en la cama intentando calmarse. Después de unos minutos ya estaba más calmado.

Para su sorpresa, la puerta de su habitación se abre. Completamente impactado por lo que estaba presenciando, no pudo moverse, quería gritar, pero no podía apenas podía respirar ante tal presencia. Lentamente, se iba acercando y él se asustaba más. Exactamente, cuando se paro el frente de él, se detuvo y él solo pudo decir: ¡¿Por qué?! Con una calma y amabilidad le responden:  “Porque ya no eres útil o lo eres demasiado”.


Autor: El tercer ARA



Publicación destacada

Enredado

Enredado   Estoy enredado en los diminutos e innumerables hilos de mis pensamientos. Nublado por la lamentable idea de recuperar lo perdido...