En el último año los gobiernos del mundo decidieron revelar todos los detalles de objetos voladores no Identificados (UFOs). Ya la humanidad ha avanzado lo suficiente para comprender que existe vida más allá del Sistema Solar y que tarde o temprano daremos con ella. El interés hizo que se reanudaran los mensajes al espacio exterior, antes no se enviaban transmisiones deliberadas en la frecuencia exacta de la línea del hidrógeno (1420 MHz) desde la Tierra de forma regular, al estar protegida internacionalmente para la radioastronomía y así evitar interferencias con los radiotelescopios. Fue un cambio tan brusco de estrategía que paralizó cientos de proyectos en desarrollo y generó algunas críticas, las cuales fueron ignoradas con la esperanza de que esta vez sí con mejor tecnología lograrían el primer contacto.
El paso de los meses decepcionó a todos, nada había ocurrido, poco a poco el nuevo proyecto fue perdiendo interés y los científicos encargados fueron relegados a otras tareas. Por eso una noche en un radiotelescopio un astrónomo revisó el registro de la computadora y encontró lo impensable. Las fuertes ondas captadas se convirtieron en código binario y al ser procesadas por el sistema dio como resultado una letras que formaban una palabra: Hola. Al principio creyó que era una broma, luego de pensarlo por unos minutos se percató de que provenía fuera de la Tierra, nadie, ni siquiera un multimillonario gastaría tanto para hacer un simple chiste. Solo existía una posibilidad, quien sea el que haya recibido sus mensajes los había intentado traducir a su idioma, luego envió un tipo de señal captable por nuestros dispositivos y lo bastante simple como para ser procesada con extremada exactitud. El astrónomo no sabía cómo responder, solo se le ocurrió lo que decía el reglamento en el caso imposible de que alguien les respondiera de forma no agradable: “La organización internacional de astronomía no permite que sus equipos sean utilizados con fines ajenos a los proyectos aprobados, por este motivo le reiteramos que cese de su comportamiento anormal o recibirá una penalización acorde a las leyes de su territorio”.
El mensaje no recibió respuesta hasta dentro de 5 minutos:
“"no se ha interferido en proyecto alguno y, de haber ocurrido, nuestra legislación vigente lo faculta.".
Él estaba nervioso, sus ojos debían estarle mintiendo, había sucedido lo impensable ¿Qué haría ahora? No podía concentrarse, daba vueltas por la habitación solo pensando en cómo podría afrontar la situación. Se volvió a sentar, debería actuar como lo haría alguien que recién acaba de descubrir algo importante. Su siguiente mensaje fue: “¿Quiénes son ustedes? y ¿De dónde vienen?
A los minutos llegaron tres mensajes con solo segundos de intervalo entre ellos, uno eran caracteres que comúnmente no se utilizan en el teclado, forman palabras en un idioma desconocido; otro le devolvía la misma pregunta y el último duró más tiempo en procesarse, se trataba de una imagen, mostraba a un planeta similar a la Tierra, según la computadora de un diámetro de 76,536 kilómetros. Ese último dato lo dejó en un limbo de emociones, estaba asustado pero a la vez impresionado, un planeta con las mismas descripciones había sido descubierto hace años y esto comprobaba definitivamente la existencia de vida. Rápidamente escribió las respuestas, adjuntó imágenes del Sistema Solar, de la Tierra y fotos de personas de los diversos continentes. Mientras se enviaba el mensaje la computadora logró descifrar parte del extraño lenguaje, se trataba de una carta de presentación:
“Director de comunicaciones exteriores del imperio (caracteres inteligibles). Somos… Y provenimos de… Estamos en constante expansión imperial por órdenes de nuestra reina con el objetivo de subsistir. Su planeta será seleccionado para ser terraformado en beneficio de nuestras especies. No se tolerará resistencia alguna, de lo contrario serán erradicados de sus territorios.
El científico sintió un fuerte golpe en el pecho, se cortó su respiración y apartó la mirada de la computadora. Esto no podía estar pasando, ahora él estaba en un serio aprieto. Después de tomar aire cerró la carta y empezó a escribir con toda la velocidad una contrarrespuesta. Antes de poder terminar recibió otro mensaje el cual se empezó decodificar, por ende, se detuvo a esperar ver primero la respuesta. Otra imagen, muy inquietante, se podía visibilizar lo que parecían ser unos insectos antropomórficos de unos 2 metros, alineados como si se tratara de un ejército dentro de una habitación metálica bien iluminada. Sintió un fuerte escalofrío, cerró la imágen y se levantó de la silla, dio unos pasos fuera de su escritorio y fue por un vaso con agua. Cuando al fin recuperó la estabilidad pensó en lo más lógico, le dio a analizar a la computadora las imágenes para comprobar su veracidad. Aquel resultado superó el terror antes visualizado: 99% real. No había sido generado digitalmente, el ordenador examinó de manera minuciosa cada detalle; tenía que aceptar la verdad.
Con el corazón en la mano, borró su respuesta pasivo-agresiva por los primeros pensamientos que le llegaron a su mente:
“Nosotros no queremos ningún conflicto, ya tenemos suficiente con nuestras propias guerras. Las vidas de todo organismo inteligente tiene un valor intrínseco cuando nace y debe ser respetado. Podemos llegar a un acuerdo en el que ambos podemos coexistir y aprender sobre el otro. En nuestro concepto de expansionismo se debe respetar la vida de los nativos, como parte de uno de los mandamientos de nuestro creador. En el pasado ignoramos esto y trajo terribles consecuencias a las diferentes civilizaciones que conquistaron territorios y sus secuelas aún hoy la sufrimos. Como seres civilizados, no debemos de actuar de forma barbárica en contra de otros a los que consideramos inferiores. Si esto llegara a pasar, tarde o temprano quien nos creó nos castigará de alguna manera”.
Envió este mensaje con todas las buenas intenciones y entendimiento posible. A los minutos le llegó un contraargumento, si es que puede llamarse así:
“Nuestro creador nos habló a través de la reina, él nos ha otorgado cada planeta que existe, por lo tanto sus habitantes tienen que obedecernos o los eliminamos. Ustedes se parecen a (caracteres inteligibles), sólo que eran más pequeños y peludos, tuvimos que exterminarlos porque consumían gran cantidad de nuestros recursos. Como toda vida inteligente, ustedes también en su existencia, han extinguido a otros seres vivos. Nosotros integramos a nuestro imperio a otras especies racionales similares a la nuestra”.
Él le prestó más atención a la primera línea del texto. ¿Qué clase de creador quisiera que sus hijos se mataran entre sí para decidir cuál es su favorito? Era como la historia de la humanidad, había ignorado esto toda su vida hasta ahora. ¿Qué propósito tiene la vida inteligente? Debe tratarse de una especie de purga divina; eliminar a los que tienen una mala interpretación de las enseñanzas del creador. Su teoría desmoronó al recordar cuántas civilizaciones avanzadas en derechos cayeron ante otras barbáricas ¿Ese sería su destino cuando “ellos lleguen”? Volvía al principio de la cuestión ¿Para qué el creador quería que sus mejores creaciones se mataran entre sí?
El científico no podía durar mucho tiempo sin responder, necesitaba enviar algo. Una invasión de parte de otra especie sería una catástrofe, no solo por ellos; algunos países podrían ser sus aliados solo para un beneficio efímero. Mucha gente en la actualidad tiene un contradictorio resentimiento a su humanidad, nación y leyes, estos se convertirían en sus mejores armas contra nuestra civilización. Ahí descubrió la clave, apelar a los valores humanos, rápido improviso un nuevo mensaje:
“El creador nos enseñó muchas leyes productivas para nosotros y nuestro planeta. Antes de ellas éramos seres salvajes sin ningún tipo de propósito para el beneficio propio y de nuestro grupo social. Pese haber tenido episodios oscuros estos han servido como castigos y una forma de enseñanza, la cual dio como resultado una mayoría de sociedades sanas. El exterminio de los seres irracionales fue uno de esos momentos terribles del pasado y nos ha servido para comprender nuestro impacto negativo en los ecosistemas, reconocer el valor de esos seres vivos y protegerlos. Las especies que nos precedieron se extinguieron al integrarse a nosotros, nunca fue nuestro objetivo eliminarlas. Nosotros también tenemos especies parecidas a ustedes, aunque suelen presentar una amenaza solo eliminamos un mínimo porcentaje para no afectar el equilibrio de nuestro planeta”.
Al mensaje le adjunto imágenes de toda clase de insectos. En este reto debía seguir la coherencia, necesitaba convencerlo de no atacar o llegar a la Tierra. Sus esperanzas se desvanecieron con otra réplica:
“Su creador es falso, y prueba de esto es que contamos con tecnología superior: hemos conquistado innumerables sistemas planetarios y hoy los hemos contactado. Toda especie inteligente debe de utilizar a las inferiores para su beneficio; de lo contrario estarían en su actual situación. Además, ustedes no eliminan a los otros seres irracionales solo porque mantienen el sistema en el que viven; en el instante que descubran cómo mantenerlo por sí mismos, prescindirán de ellos y pensarán como nosotros. Sin embargo, nuestra reina es misericordiosa y no aprueba eliminar a seres diferentes a nosotros, mucho menos racionales. Por lo tanto y le reitero, si no ofrecen resistencia, se respetarán sus vidas”.
Ya estaban decididos, a él de todo el planeta le había tocado el problema más difícil de resolver. ¿Por qué… a él? Habían personas mucho más importantes; con mejores estrategias de convencimiento y diplomacia. Otra vez estaba en desacuerdo con el creador, él no representaba ni un porcentaje mínimo significativo de la humanidad. Esto se hacía más claro con este logro capaz de cambiar la historia para siempre: cualquier persona normal en su situación anunciaría el descubrimiento y obtendría beneficios que casi todos quisieran tener: fama y fortuna. Él era parte de esos porcentajes decimales de la población que genuinamente no buscaba eso: disfrutaba de su trabajo, ganaba bien y nunca le agradó la idea de ser alguien famoso. Ese sería el lado positivo del asunto, el más realista: sería culpado de contactar a una especie hostil y podría ser clasificado “traidor de la humanidad”. Así se armó de valor para dar los últimos argumentos para salvar a su especie:
“Una invasión o terraformación de nuestro planeta extinguiría a esos pequeños seres parecidos a ustedes, aunque solo compartan la apariencia. Una de las mejores cosas que podemos ofrecer es la empatía, incluso a seres no racionales. Muestra de eso es si suponemos que si los roles estuvieran invertidos, ellos nunca nos perdonarían, por eso seguirán siendo inferiores en términos morales y espirituales como ustedes
Han afirmado que no hemos extinguido a otras especies solo por algún tipo de beneficio. Algo falso, pues incluso protegemos a especies hostiles a la nuestra e incluso mantenemos a especies pertenecientes a nuestra misma familia aunque son muy inferiores y podemos prescindir de ellas. Una civilización no es superior por sus avances tecnológicos y económicos, sino por sus valores y lo que pueden ofrecer a los otros. Esto son enseñanzas del creador, él nunca diría que una especie es la favorita solo por poder construir cosas impresionantes.
Como les había dicho antes, todos la vida inteligente tiene un valor cuando nacemos, nosotros contamos con almas y no es para imponerse sobre otras, sino para conservarla y no perderla ante actos contrarios a las leyes del creador. Por eso, dudo mucho que su reina tenga mensajes tan extremistas, más bien diría que quién se comunica con ella es todo lo contrario al creador. Si aún están leyendo el mensaje y no lo han eliminado por cuestionar a su monarca, quiero que comprendan nuestra situación. Es probable que su traductor no interprete palabras desconocidas para ustedes como moral o empatía, y debió de haber malinterpretado otras más en los anteriores mensajes. Por eso te pido imaginar un escenario donde los papeles están invertidos: nosotros tenemos más tecnología y vamos a atacarlos porque así son las órdenes de nuestro jefe ¿Sería lo correcto? ¿Lo aceptarían? No espero como respuesta otro mensaje, sino acciones de su decisión”.
El mensaje se envió, él se levantó, fue a buscar un jarrón de agua y regresó a la oficina. Allí desparramó el líquido en la computadora que había utilizado todo este tiempo. Esta tuvo un fuerte cortocircuito, se apagó, chispeó y salió un montón de humo. La alarma contra incendios se activó y empezó a hacer un molesto ruido. Prefería pagar millones o pasar un tiempo en la cárcel antes de cargar con esa gran responsabilidad. Él seguía encerrado en su mente, a la vez su corazón latía mucho más fuerte para mantenerlo con los pies en la Tierra. Nunca en toda su vida había sentido tal presión, creía que le iba a dar un infarto o se desmayaría en cualquier momento. Se sentó y se quedó mirando fijamente a la puerta, alguien llegaría en cualquier momento, debía de inventar una excusa aunque fuera ridícula. Fue allí donde le vino a la cabeza algo jamás pensado: si el tiempo de atraso de los mensajes son 5 minutos significa que ya están en el Sistema Solar.
¿?
Autor: El segundo ARA