El tercero en discordia
Cuando apareció con su vestuario extraño, todos lo criticaron. No podía nadie creer que alguien osara vestir y actuar de esa manera.
Pasó el tiempo y verlo ya era común. Peor aún, otros empezaron a emular su actitud, su vestuario, sus acciones.
Un día hubo alguien, del primer grupo que quiso diferenciarse del líder del segundo grupo y empezó a manifestar su inconformismo con la actitud, las acciones y vestuarios de ellos. Así también, creó sus propias reglas.
Ya el público podía elegir entre ellos al mejor. Las disputas aumentaron. Los choques verbales eran parte del día a día entre ambos grupos.
Pero, un día apareció alguien raro, que ya de por sí tenía su manera de actuar. Su vestuario era muy diferente a los anteriores.
Y pasó lo que nunca creyó que sucedería: los dos grupos antagónicos (de antaño) se unieron por aquello de que: "el enemigo del enemigo es mi amigo" (fue lo contrario).
Empezaron las peleas, las discusiones y todo lo que ambos grupos podían crear para hacer desaparecer al tercero en discordia.
Lamentablemente, ese dijo que vino para quedarse. Así... Con el paso del tiempo tres enemigos y antagonistas se rifan el poder de todos porque alguien debe ser el "líder" de la muchedumbre... ¿Verdad?
Y es que la humanidad es voluble, se viste de camaleón cuando le conviene: y sigue a quiénes les "ayudan"... Y los antagonistas, muy ufanos, aprovechan su "vulnerabilidad"... ¡¿?!
Autora: La primera ARA

