La tostadora del descuento“La peor crisis que nadie pensó nunca”
Un pequeño empresario de electrodomésticos (del que no podemos proporcionar su nombre para proteger su identidad); se dedicaba a vender por sobre todo tostadoras. Ya hacía un mes que estaba en crisis: los descuentos en sus productos hizo que perdiera mucho valor agregado, sus ofertas empeoraban su situación, sumado a sus bajas ventas estaba al borde de una quiebra. El hombre indeciso ve en uno de sus televisores un programa de comedia: allí un hombre cargaba una radio porque instauraron una ley que es penalizable quien rompa ese aparato. Era un humor muy infantil, pero fue suficiente como para inspirar al emprendedor: hará que si una persona lleva su tostadora no habrá descuento ni ofertas, las personas creerían que sería algo beneficioso, cuando es todo lo contrario.
Al día siguiente pone un gran letrero llamativo: compre una tostadora y evite el descuento. Algunas personas fueron a comprar el electrodoméstico a un valor mucho más alto de lo normal. Les estaba engañando en sus caras. Algunos amigos comerciantes le preguntaron al empresario sobre su éxito y ellos hicieron un trato: si alguien llevaba una tostadora en sus negocios evitarían las ofertas y descuentos. Algunos vendedores al ver que perdían clientes por la ventaja de la tostadora recurrieron a aplicar el mismo método. Esta acción generó el primer conflicto, ya que ambiciosos elevaban los precios para aprovecharse aún más de los ilusos compradores. Claro que no fue un gran problema, puesto que ellos se fueron a comercios con precios más bajos y les arruinaron sus negocios.
El verdadero mal estaba empezando, las personas gastaban más dinero por menos productos o con menos calidad. Mientras que los centros comerciales también empezaron a aplicar la tostadora del descuento, con la excusa de adaptarse a las tendencias del momento. Economistas y otros estudiosos del área de economía advertían de la crisis que iban a generar. Sin embargo, las grandes empresas los ignoraron, no querían seguir con sus monótonas políticas conservadoras. Al cabo de un mes todos los negocios empezaron a sentir las consecuencias, al recibir nuevos productos solo vendían pocos por sus altos precios, tenían un exceso de oferta. Por otro lado tenían un exceso de demanda de tostadoras. Por lo normal una persona tenía una para tostar el pan, otra para el descuento, y otra por si alguien le roba una de las dos. Este fue otro gran problema, a veces si salías con tu electrodoméstico era probable que te asaltaran solo para llevarte la tostadora y en el peor de los casos los tenis. Además empezó la piratearía del tostador: si comprabas una de manera clandestina podía que solo fuera una caja metálica o si la conectabas te explotara en la cara. No se sabe cuántas personas sufrieron uno de esos destinos.
Las grandes tiendas dependían de que se vendiera más su producto a un bajo precio para mantener su competencia, aunque a veces no existiera valor añadido. Su alto volumen de venta permitía que al vender más llenarán los márgenes de beneficio. Con su sistema económico principal atrofiado habían perdido su poder de negociación. No podía dar marcha atrás a una política recién aplicada, podrían recibir malas críticas por aquel cambio. Su opción a penas razonable fue lanzar una mini tostadora de anti descuento. Su plan era vender las pocas tostadoras que habían adquirido y aplicar la medida inversa. Ahora todos tenían 5 tostadoras si contamos a las piratas, por si se dañaba esta. El nuevo tostador no fue muy valorado, todos preferían al otro y era más una adicción a la compra. Ante la creciente crisis todos los comerciantes se pusieron de acuerdo para bajarle el precio a los productos. Aún se discute si esta decisión fue por sus pérdidas o fue el gobierno quienes los presionaron al ser culpados por la situación comercial.
Al principio era una buena medida, pero fue contraproducente, quienes habían dejado de llevar las tostadoras retornaban con su tostador cruzando las multitudes de personas para comprar un simple producto. Algunas críticas tanto a nivel nacional como internacional hicieron que algunas grandes empresas prohibieran llevar el electrodoméstico. De nuevo parecía estar haciendo bien, mas no fue así. Las empresas que no hicieron la prohibición fueron preferidas por los clientes mientras que las otras apenas obtenían ganancias. Con la competencia desleal se hizo una reunión con todos los tipos de comerciales para acordar detener estas políticas demenciales. Este debate duró semanas y al final lograron su cometido.
Ya las personas salían a las calles con una tostadora calgada sin un lugar fijo, no tenían ningún negocio al cual acudir. Este descontento estalló en algunas pequeñas protestas. Las grandes empresas sobornaron y hasta amenazaron a muchos medios de comunicación para que no publicaran esas noticias. Lo que provocó una fuerte confusión por parte de turistas y personas que venían de otras partes del país; no entendían de dónde salieron esos disturbios. A pesar de esto los comercios estaban logrando su misión, aunque no parecían detenerse las manifestaciones y los medios ya no aguantaban más para pronunciarse. Intentaron otra opción: hacer pasar una noticia falsa: esparcieron el rumor de que le iban a cambiar el nombre de la ciudad y sobornaron a la alcaldía para que no se pronunciara sobre el tema hasta finalizar el mes. Esta noticia falsa provocó una ola de odio que estalló en unas protestas aún más fuertes que aplastaron a la anterior. Lo peor fue la confusión del resto de personas que no estaban bien informadas, ya que los medios ignoraron el nuevo alboroto por ser fake news.
Pasó un mes y todo el mundo se olvidó de los dos controversiales temas. Aún hoy en día historiadores no pueden encontrarle una moraleja a aquel caos. Todos salieron perdiendo tanto los grandes como los pequeños comerciantes, porque hasta mala fama se ganaron, el gran fallo de mercado duró un lustro, la alcaldía como quiera cambio el nombre de la ciudad y a nadie le importó, los turistas se quedaron con una imagen aún más fea del país y las personas se quedaron con 6 tostadoras, tuvieron que comprar otra porque ninguna al final les sirvió. Hasta el espectador de esto perdió tiempo de su vida en esta historia.
¿Por que nadie se acuerda de este acontecimiento? Eso es debido a varios factores, solo diré los dos fundamentales: primero las personas involucradas directa o indirectamente en esta promoción hicieron todo lo posible para censurar los hechos. A esto se suma que la recopilación de información de este suceso es bastante extensa y las personas no están interesadas en leer la investigación por analfabetismo o pereza. El segundo factor y tal vez el más importante fueron las personas que no siguieron comentando sobre el tema, no porque no quisieran sino porque no encontraban como. Este es el caso más complejo pero lo explicare de la manera más simple y comprensible para los espectadores:
Los medios de comunicación llamaron a este acontecimiento como “El incidente de la tostadora del descuento” A una persona regular de ese lugar le costaría demasiadas neuronas memorizar y pronunciar esta simple oración. Además que una mayoría aún no comprende el significado de la palabra “incidente”. Así que lo acortaron a “la tostadora del descuento”. También resultó muy pesado para las personas y quitaron el artículo con la excusa de que todos lo entenderían más fácil. “Tostadora del descuento” Resultó otro problema porque algunas personas aún seguía con los traumas de los descuentos y decidieron sustituir la palabra por oferta. Después las personas no querían pronunciar la r y lo cambiaron a ofelta. Debido a que un comediante tenía a un personaje homónimo decidieron cambiar por la “tostadora”. A las personas se le dificulta decir la palabra tal y como estaba escrita y la modificaron. La totadora no se salvó de controversias, ya que muchas personas nombraban al electrodoméstico de esa manera y no se sabía si estaban hablando del aparato o de lo que sucedió. Para que todos lo comprendan más fácil lo cambiaron por tota, pero se parecía a una palabra mal sonante y así para no quedar aún más en ridículo decidieron no hablar más del tema.
Sé que todos queremos encontrarle explicaciones a todo y a veces no la tenemos. Esta historia es una de las tantas preguntas sin respuestas que pueden pasar de verdad.

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