miércoles, 26 de mayo de 2021

La espera

 

            La espera


Silueta de una persona rara


Y siguió las órdenes y esperó, mirando fijamente la pared se cuestionaba porqué había llegado a ese punto. Solamente se preguntaba: ¿Por qué debía esperar? ¿Realmente valía la pena espera? ¿Puedo confiar en sus palabras? Estas y más preguntas le circulaban por la cabeza mientras el tiempo transcurría lentamente. Después de 30 minutos dejó de cuestionarse y decidió que era mejor someterse a la espera. Pasaron horas y seguía esperando. Intentando distraerse con pensamientos simples y los cuadros de la pared. Duró tanto esperando que ya no sentía el paso del tiempo; completamente desesperado pensaba irse de aquel lugar, pero ya había esperado demasiado, no quería arriesgarse a que ocurriera algo por no haber esperado lo suficiente.

 

La espera continuaba y lentamente se estaba cansando de pensar, hasta que llego el punto que dejó de pensar, lo que quedaba en su mente era un inmenso vacío. El tiempo pasaba y seguía sentando en esa habitación, hasta que llegó al punto que en ese vasto silencio sentía como el sufrimiento de la espera invadía lentamente su cuerpo. Mientras la espera avanzaba, menos objetos de la habitación se podían apreciar. Por un momento reaccionó e intentó levantarse, pero ya era demasiado tarde. Su cuerpo ya no le pertenecía y aún si lo tuviera valía más esperar que desobedecer esa orden.

 

Al rendirse ante tal situación solo quedaba su cuerpo etéreo, encerrado en el vacío de la habitación. A pesar de seguir en ese estado solo quedaba esperar.

En tal larga espera ese tranquilo vacío blanco se tornaba cada vez más oscuro y aunque fuera algo preocupante, no le importó. La espera ya le había quitado cualquier miedo o deseo de enfrentarse a lo desconocido. A la medida que se iba oscureciendo podía sentir unas pequeñas vibraciones que avanzaban a la par que la oscuridad.

 

Despojado de su humanidad la oscuridad lo consumió, no quedaba ya rastro de lo que alguna vez fue la persona que se había quedado a esperar en esa sala. Con sus restos se formaba ¿Algo nuevo? ¿Algo diferente? ¿Algo mejor? No se puede describir exactamente que se formó, pero cuando terminó de hacerlo, era algo mucho mejor, sin defectos, sin vida, sin conciencia.

 

 Esta entidad fue llamada por la espera, que se encontraba ocupando lo que alguna vez fue su cuerpo. Esta se retiraba lentamente para que ocupara su antiguo lugar otra vez. Ahora, completo nuevamente continuó la espera. Esta vez, la espera era perfecta no había nada que interrumpiera la espera hasta que llegó el momento y la puerta de esa habitación se abrió. Después de tantas horas ya había llegado. Este sonrió y dijo con un tonó sarcástico: —“¿te gustó la espera?”.

                                                                       


Autor: El tercer ARA

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