domingo, 22 de enero de 2023

Teatro

 Teatro



Siempre lo mismo. Es la misma rutina del día a día. Se levantan con desgano para pasarse en el escenario que permanece igual y es distinto.

Es la misma obra y no lo es.

El telón se alza y empieza la actuación.

El público enardecido aplaude cuando al fin baja el telón de la obra que puestas en escena, se estrena en el "hoy".

Es nueva, ¿no lo es? Es la misma ¿o no lo fue?


Los siglos pasan y los actores cambian.

Cambia el espacio-tiempo, pero...

La trama continúa igual... y es diferente.

Un siglo es distinto al anterior y al que viene.

Esa es la "ilusión" que se le crea a los actores.

Se les vende la "idea de nuevas obras"...

Es mentira.

La "nueva" es la que en el espacio-tiempo ha transcurrido y seguirá por los siglos de los siglos hasta que "el espectador" lo crea conveniente.


El público siempre exige más...

Más de todo: más intriga, más odio más amenaza, más sangre, más miedo... Más muerte. Siempre la misma historia con distintos antagonistas y protagonistas.

Siempre el mismo escenario y es diferente. 

Cambia el vestuario, los actores, las circunstancias, pero, en el "entramado" está la sustancia oculta que define la rutina de los actores.

Siempre, siempre... Igual y siempre diferente...

Hasta que los "espectadores" se cansen de la obra...



Autora: La primera ARA

domingo, 15 de enero de 2023

Proyecto origen

Proyecto origen





El procesador de antimateria se enciende. Dentro de la habitación hermetizada se forma un círculo. Felipe hace señas a Wanda; funciona, se está formando. Científicos cuánticos evangélicos, mala liga. Desde la adolescencia leyeron todo tipo de libros sobre viajes en el tiempo, incluso La hierba roja. Esto les motivó para estudiar en las mejores universidades de Rusia, donde se conocieron; claro, con las becas completas de la MESCYT. Oraban a Dios para que sus deseos sean cumplidos sobre cualquier otro deseo banal. Tenían el presentimiento de que estaba en los planes de Dios que ellos cumplieran esa meta. Hicieron teorías de todas las formas posibles para viajar en el tiempo, sopesando los errores, los daños que le causarían a la humanidad inmediata, los cuales ya consideraban como personas del futuro. Ellos creyeron haberlo calculado todo, el margen de error en cuanto al viaje era mínimo. Nacieron para esto, y nada lo impediría. Utilizar todos sus conocimientos para hacer un salto temporal y conocer Adán y Eva siempre fue el propósito. Solo conocerlo, no interferiría con los designios de Dios, a menos que el mismo Dios se los pidiera. Aunque el viaje funcione, saben que la probabilidad que el agujero negro aumente es inmensa. Absorbería el presente, que para ellos es el futuro causal y el planeta se destruiría por la antimateria, pero no importa, solo será una pequeña fisura espacio-tiempo que no afectaría directamente sus planes. Se arreglaría luego, con una segunda visita a ellos mismo con las grabaciones del origen, esto si lograban romper la paradoja del abuelo. «Pisaremos unas cuantas mariposas en nombre de Dios.»



Se revisten de un traje plateado para no quedar hechos partículas en la continuidad, y claro, guardan dentro de su traje una Reina Valera 1960, porque un hombre de fe no puede viajar sin su verdad. Se abrazan. Felipe presiona un botón que hace girar varios anillos a una velocidad mínima hasta conseguir la velocidad de la luz. A su alrededor se forma un horizonte de sucesos, y desde dentro ven como los objetos se degradan, algunos hasta desaparecer. Wanda se siente melancólica al ver su cafetera moverse de sitio, y luego verse a sí misma caminando al lado de Felipe por toda la habitación, apareciendo y desapareciendo, en ocasiones sola, o Felipe solo, repetidas veces orando en reversa. Las paredes se deshicieron en orden. Manos haitianas quitan bloque por bloque. Retroceden lento hasta que la máquina alcanza su máximo rendimiento y ya no pueden distinguir los movimientos fuera. Esto es lo que ellos ven, porque desde fuera de la máquina la ciudad se apaga y solo queda iluminada la casa número ocho de un barrio del gran Santo Domingo. Las personas corren a ver el extraño suceso. La luz dentro es intensa y ruidosa. Gritan por ayuda y preguntan si alguien está dentro, pero nadie se atreve a asomarse a la puerta. La casa hace implosión llevándose con ella los vecinos y bomberos que habían llegado. Desde el cielo se ve como un pequeño barrio de la ciudad se convierte en un hueco oscuro que succiona la isla. Puerto Rico y Cuba fueron los primeros países en ver la luz en el horizonte. Las personas que estaban en las playas corrían aterrorizadas cuando vieron las playas vaciarse por completo, primero temiendo un maremoto y después quedando paralizadas al acto, suponiendo que no tenían para donde correr. A Estados Unidos no les alcanzó el tiempo para reaccionar. Pasadas media hora, la tierra era un inmenso agujero negro que ambicionaba tragarse todos los planetas del sistema solar junto con su sol.



Los planes salieron mal. No calcularon que viajar en el tiempo podría causarle daños irreversibles a su mente. No recordaron quienes eran y que hacían en medio de ese exótico jardín o bosque. Metieron las manos en los bolsillos y encontraron sus identificaciones y la Reina Valera. Pero tampoco sabían leer. No calcularon que algo dentro del hombre, algo desconocido, es incapaz de viajar en el tiempo. Eran dos hojas en blanco listas para ser escritas. No había Adán, no había Eva ni animales. Solo Dios holgazaneando eternamente sin nada en que entretenerse y feliz por sus nuevas visitas. Mientras, en un futuro paralelo al presente disuelto, alguien lee en la biblia como Adán y Eva poblaron la tierra.



Autor:  Sauri

sábado, 7 de enero de 2023

Pipirice

Pipirice

manzana tonta



Escenario: sala de la casa.

Personajes: madre, hijo y padre.


Acto único:

(Entra el niño corriendo a la sala llorando , llama a su madre).


Niño: —¡Mami! ¡Mami!

Madre: —¿Qué pasa? ¿Por qué lloras? ¿Te caíste?

Niño:  —No me caí. Lloro porque los niños de los vecinos me llamaron "pipirice".

Madre:  —¿¡Qué!? ¿Y no les hiciste nada? ¿No peleaste?

Niño: — No. Me asusta pelear y más contra esos dos más grande que yo ¡Buaaa!

Madre: —No pareces mi hijo... ¿Cómo que te llamaron "pipirice"? ¿Y no le diste un puñetazo o una patada? No pareces hijo mío...

Padre:  (llegando de la calle; entra a la sala)

 —¿Qué sucede? ¿Por qué le das malos consejos al niño? No le enseñas a pelear, porque después, cuando sea adolescente, ¡Quién lo aguantará!

Madre:  —¡Tú que sabes! Esos muchachos de los vecinos le dijeron "pipirice".

Padre:  —¿Cómo? ¿Y ellos qué se creen que son?

Madre:  —Ves porqué le dije que peleara.

Padre:  —Tampoco así. No le rompieron nada. No debemos darle el gusto a los que nos acosan, a los que se burlan de nosotros. Mira, mi hijo, cuando vuelvan a decirte eso... ¡Ignóralos! Date la vuelta y vete. Ya verás que se cansan...

Niño: —¡Siempre que me ven me dicen: "pipirice", "pipirice"... ¡Buaaa!

Madre: —Te digo que no hay que dejarlo que lo acosen así por así...

Padre: —No, es mejor que los ignore.

Madre: —Bueno. Trata de hacer eso... a ver si se cansan...

Padre:  —¡¿Qué significa "pipirice"?!

Madre y niño:  —¡No sé! 



Autor: Anónimo 

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