martes, 29 de octubre de 2024

El chico de azul

 El chico de azul

 



Lo esperó en la puerta del aula. Sabía que no faltaría. Sí. Era un chico extraño, pero a ella le agradaba ese mutismo, esa actitud de un ser excéntrico, raro. Era poco conversador, no recuerda haberlo visto reír, ni compartir con los demás. ¿Cuándo se empezó a interesar en él? No lo sabía. Quizás era que les faltaban muy pocos semestres para finalizar la carrera y él se iría y ella iba a quedarse con la incógnita de no saber quién o qué era él.


Allí estaba él. Subía con rapidez los escalones que le conducirán al aula dónde ella estaba. Era la cuarta o quinta vez que tenían una asignatura en común. A pesar del tiempo juntos, él apenas la saludaba o le hablaba únicamente si formaban parte del mismo grupo. Pero, esta vez iba a ser proactiva. Debía conquistarlo. Ella siempre fue perseguida por muchos chicos en el liceo; tuvo seis novios ahí. Aquí, en la universidad, solo dos porque él le había empezado a interesar.


El chico entró sigilosamente, apenas dijo un breve saludo con su hermosa voz de barítono. Ella se movió en su asiento, cómo lo hacen las flores buscando el sol. Él, casi ni la miró. Ella intentó acercarse, pero en ese momento llegó el profesor. A partir de ahí todo fue un caos porque ella intentaba escuchar las explicaciones del próximo proyecto, pero su cerebro maquinaba cómo haría para conquistar a un tipo tan raro, extraño, ¿excéntrico? Se quedó en blanco mientras recordaba la primera vez que lo vio. ¡Sí! Era un tipo muy raro. Tal vez por ser estudiante de arte era así, pero ella y sus amigos también, y son personas normales. Entonces, rememoró el primer día que lo vió. Él llegó de prisa, se quitó la gorra azul y dejó ver su largos y negros rizos, era un pelo hermoso, de esos que dan ganas de desenredarlos con los dedos. Cuando se volteó pudo ver sus grandes ojos negros con largas pestañas y una boca muy sexi. Sí, era hermoso, con esa estatura, cuerpo atlético y la rapidez con la que hacía todo, la encandilaba. ¿Está nervioso? ¿Llegó asustado? No lo sabía. Pero, siguió escudriñándolo: camiseta azul marino, jean igualmente azules, hasta sus zapatillas (tenis) eran azules, también sus medias. Tenía un atuendo monocromático con distintos tonos de azules y la pulsera de su mano izquierda era azul. Luego notó con asombro que la mochila que portaba estaba diseñada con figuras geométricas de distintos tonos azules. Desde ese día lo bautizó como : “el chico de azul”.


Pasaron los semestres y ella trató de estar en las mismas asignaturas que él, sobornó compañeros para que averiguara qué asignaturas había seleccionado o pensaba hacerlo. Insistió tanto, forzó situaciones, solo con el propósito de estar en las mismas materias y los mismos grupos de estudios dónde él estaría. Sí. Lo iba acorralando poco a poco, no era acosadora, pero cómo iba a dejarlo ir si todos los tipos se “encandilan” con ellas, menos él. No lo dejaría pasar así por así.


Cuando ella creía que ya estaba a punto de caer en sus redes, uno de sus exnovios los interrumpió el único día que estaba a solas con él en el campus universitario. Ella lo había contactado en el grupo de whatsapps de la asignatura, y allí, él le explicaba por cuarta vez de qué iba la tarea asignada. Lo que él no sospechaba es que ella sabía el tema, pero fingía que no entendía el tema, era la excusa perfecta para permanecer a su lado.


Entonces, el caos. Ese grosero, su exnovio, vino e hizo una escena, lo insultó y amenazó. Desde ese día, “el chico de azul” se había alejado de ella, cuando se le acercaba siempre tenía una excusa preparada para irse, salir (literalmente), corriendo. En los grupos de trabajo, en el aula o dónde la veía, la evitaba o solo le hablaba con monosílabos, o si era extremadamente necesario. No le respondía las llamadas, no veía sus estados, respondía por las redes solo los temas relacionados con la carrera. Para asistir a una reunión, con ella, debía él estar completamente seguro que los integrantes del grupo estarían presentes, aún en las clases virtuales.


Cuando estaban ya en espera de los exámenes finales de las últimas asignaturas, a veces se encontraban, y si por casualidad veía a alguien vestido de azul, pensaba que era él, aunque sabía que no era así. Él le huía como si ella estuviera infectada de una contagiosa y mortal enfermedad.


Pasaron los meses; se graduaron y no lo volvió a ver. Preguntó a sus amigos y alguien le dijo que él no era de la capital, vivía en el interior del país. Eso fue muy desilusionante para ella, porque había alejado a todas sus grandes conquistas por él. ¿Acaso era gay? Sus amigos le respondieron un rotundo ¡NO! Entonces por qué no la enamoró. Más tarde, alguien le dijo que ese chico tenía una mentalidad muy extraña, como del siglo XX; cuando supo que ella tenía novio se alejó de ella para no crearle problemas a la chica que más le había gustado en la universidad.


Con dolor, rencor hacia su exnovio y pensando que fue más tonta de la cuenta, se recriminaba, porque como a todos los tenía a sus pies, debió pensar, no pasar por alto, que él no era como todos.

 

 

Autora: La primera ARA

sábado, 12 de octubre de 2024

El sarcasmo es la ley: los pobres

 

El sarcasmo es la ley: los pobres




1- Según un capitalista:

Debemos dar gracias porque existen los pobres. Dar gracias porque la Biblia lo “legitima”. Si no tuviéramos pobres… ¡Qué pobre seríamos!

—¡Si no tengo pobres, no tengo razón de ser o existir!


2- Los ministros religiosos:

—Solo con su existencia mundana y un cielo esperado, que nunca llega y nadie sabe si existe (¡porque eso solo lo saben los ministros religiosos!), podemos embobar, titiritear, engañar y controlar a los pobres.


3- Los médicos y farmacéuticos ambiciosos:

—Cuando tenemos pobres podemos disfrutar de las riquezas porque creamos enfermedades, virus, vacunas, o sea, podemos enfermarlos… Para después… ¡Sanarlos!


4- Los narcotraficantes:

—A los pobres, como hemos hecho en los siglos anteriores, podemos darles drogas para que olviden sus sufrimientos y/o consigan unos “chelitos”con sus ventas. ¡Y que se crean que tienen un estatus (falso, claro) de ricos!


5- Los políticos:

—Podemos, debemos y queremos, convencer a los pobres de que lo malo es bueno… Y que lo bueno: “siempre es y será lo malo”.

—Si hay pobres podemos ir por los polvorientos caminos y prometerles (que se cumpla es otra historia) todo lo que nos pidan, exijan o reclamen…


6- Los proxenetas:

—Si hay pobres, podemos “convencer” a las mujeres para que se prostituyan, (en especial las muy pobres y sin parejas), para que puedan darles a sus hijos “una vida mejor”. Mucho más se les permitirá si tienen una gran descendencia…


7- Hablan los educadores de élite (perversos y ambiciosos):

—Si hay pobres… Construimos escuelas y se les enseñará ¡Lo que nosotros digamos! No otra cosa; porque no pueden ser educados igual que a los niños ricos… ¿Verdad? Ellos deben saber cuál es su lugar: se les enseñará a servir. ¡No a pensar ni a dirigir!


8- Dicen los aristócratas:

—Si hay muchos pobres… Tendremos para ellos planes sociales, orfanatos, becas de estudios, ayudas humanitarias, juntas de vecinos, clubes y un sin números de “logros”... Solo para “convencer” a los pobres de sus grandes conquistas. Mientras, nosotros disfrutamos de su adoración, agradecimientos… nos aceptan y hacen por nosotros…TODO.


9- Los empresarios:

—Imaginen un mundo sin pobres… ¿Qué sería de las fábricas, zonas francas, servicios hoteleros, trabajos de conserjería en instituciones del estado, etc… Necesitamos a los pobres… Y les enseñamos a ser RESPONSABLES. Así, se “matarán (literalmente) para conservar su empleo. Si muere uno, ¡Habrán cientos dispuestos a sustituirlos!


10- Los vendedores de armas:

—Si no hay pobres, no hay ejércitos. Sin ejércitos no hay mercenarios… ¡No tendríamos negocio! No. Los pobres son imprescindibles para las ventas y uso de armas (y una que otra “guerra”) ¡Con todo lo que eso implica!


11- Los empresarios deportistas (indolentes e infames)

—Si no hay pobres, tendríamos que inventarlos. Necesitamos poco esfuerzo para convencer a niños, jóvenes y padres pobres, para “convertir” en estrellas deportivas a los que quieran salir de la pobreza, cambiar de estatus, etc.

Sin pobres… ¿Cómo llenaríamos los estadios? ¿Cómo tendríamos fanáticos que compran TODO lo que les ofrecemos (fotos, gorras, videojuegos, camisetas, etc…). Piensen, ¿Qué haríamos sin ellos?


12- Empresarios de entretenimientos (infames, lujuriosos e indolentes)

—Nosotros tenemos opiniones similares a los anteriores. Todos necesitamos a los pobres. Igual que ustedes, convenceremos a los pobres de que se conviertan en estrellas de cine, idol de la música, actores, bailarinas, influencers, creadores de imágenes, modas, tendencias y un largo etcétera.

Es una gran verdad: ¡Los pobres son la materia prima para nuestras industrias!


13- Todos juntos (alzando sus copas)

—A los pobres les permitimos el “lambonismo” y el “tumba polvo”, así creen que tienen conexiones con las altas jerarquías: políticas, religiosas, etc.

¡Eso qué importa!

—Si tenemos pobres…

Seguiremos disfrutando de TODO, como lo hemos hecho siempre (desde el inicio de la historia…)

—¡¡¡Señores!!! Ya todo está dicho ¡No podemos eliminar a todos los pobres! Porque… ¡¡¡No tendríamos razón de ser, quiénes hoy somos los RICOS!!!

 

 

Autor: anónimo

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