Cuando se cansaron de temerles a los elementos naturales (rayo, trueno, etc.), pasaron a temerle a los animales salvajes de su entorno.
Después, se aterrorizaron por los "extraños y exóticos animales" de otras zonas. Más tarde, crearon seres raros (fantásticos) y demonios que los horrorizaban.
Siguieron pasando a un nivel de terror (y miedo) cada vez mayor. Agregaban al anterior, uno nuevo (sin dejar de temer a algunos de los anteriores).
Cuando empezaron a crear la ciencia y descubrieron cómo eran los elementos naturales, cómo podían matar aquellos animales a los que temían y también a combatir los mitos y las leyendas antiguas...¡buscaron entre ellos a quién temer!
Crearon a los pueblos salvajes (ellos no creían serlo) que los invadían y destrozaban. No sabían o no creían que ellos mismos jugaban esos roles con otros pueblos más débiles.
Cuando ya no había más pueblos que someter, doblegar... empezaron a crear líderes tiránicos, perversos, jefes, reyes, emperadores, etc. Capaces de todas las maldades conocidas, las torturas desconocidas y las humillaciones más viles.
Siempre temían. Incluso cuando las fuerzas de la naturaleza las golpeaba sin clemencia. Las pestes (los virus y las pandemias) los volcanes, huracanes, tornados, tsunamis y demás actividades naturales les agobiaba permanentemente.
Con el paso de los siglos, siguieron los miedos antiguos, los anteriores y los más recientes. Entonces, ellos se enfrentaron de nuevo: pueblo contra pueblo, etnia contra etnia... y así volver al "temido" terror.
Después de grandes conflagraciones, se dividieron en dos o tres grandes grupos y siguieron atemorizados, porque cada uno de esos grupos representaba un peligro mayor, ya que creaban "armas terribles"; tan diabólicamente perversas, que eran capaces de destruir pueblos enteros e incluso el planeta.
Más tarde, con el paso de los siglos, y los grandes avances científicos y tecnológicos; encontraron el más terrorífico de todos los miedos: miedo a lo que podría haber fuera del planeta: ¡alienígenas!
Y así continúan con su miedo ancestral; su miedo genético y permanente que le hace aferrarse a religiones, partidos políticos, ciencia o lo que sea, que les permita tener cierta paz mental y disfrutar de... "seguridad". Pero ¿hasta cuando?
Autora: La primera ARA

