sábado, 5 de junio de 2021

Memorias de un cadáver

 

Memorias de un cadáver

Cráneo debajo de un árbol




El esqueleto estaba ahí, tirado.

La brisa del olvido lo removió

y por un instante pudo pensarse

que aún estaba con vida.

Nada.

 

Seguía igual. Seguía muerto.

sus relucientes huesos expuestos al sol

mostraban lo que alguna vez tuvo vida:

fue hermoso, saludable…

 

Fue un sueño utópico donde miles de dragones perecieron

bajo la diestra mano que manejó la espada.

Sí, destruyó dragones y rescató doncellas;

pero ahora, sólo era un esqueleto.

 

Una osamenta perdida en el polvoriento camino del olvido.

Olvidada como los demás que han muerto;

se fueron al mundo de la sin razón y lo sin sentido. En vano fue el esfuerzo para permanecer con vida, el tedio lo mató.

 

Lo mató la incertidumbre cotidiana

De no saber o de saber todo.

Ahora, frente a la osamenta,

Descubro quién dio el jaque…

Pero ya es muy tarde…

 

El cadáver desapareció; los huesos permanecen,

pero en la intemperie se convertirán

en lo que todo acaba: en polvo…

en cenizas… que batidas por el viento

serán dispersadas por el infinito…

y tal vez, algún día, alguien pronuncie

su nombre y lo recuerde…

 

 

Autora: La primera ARA

 

 

 

 

 

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