¿Y eran necesarios?
Por un tiempo, te fueron útiles;
quizás divertidos para columpiarte en ellos.
Cuando empezaron a desaparecer no te importó.
No era tu problema.
No son tuyos.
No son tan “importantes”.
¿ Necesarios? ¡Bah!
Solo los viste cuando compraste tu nueva casa, ahí estorbaban...
Debían eliminarlos a todos.
Necesitabas espacio.
Ellos solo “afeaban” tu costosa casa.
Pasaron los años, las décadas...
A ti no te importaron nunca...
Y eso enseñaste a tus hijos.
Solo los abuelos se ocupaban de ellos...
Pero ya no están.
Hoy cuando miras tu entorno, entiende que ha cambiado algo...
Y te preguntas: ¿ Por qué hace tanto calor?
¿ Qué le ha pasado a la ciudad?
¿ Por qué está tan ruidosa?
Te haces mil preguntas más.
Y cuando empiezas a asfixiarte, recuerdas los tiempos antaño y la frescura que había...
Entonces, te vuelves al mundo para preguntar con un grito desgarrador:
¡¿Dónde está el oxígeno?!
¡¿Qué hemos hecho?!
¡¿Por qué y para qué?, cortamos los ÁRBOLES?!
Autora: La primera ARA

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