Cenizas
Y fue el único árbol del extinto bosque,
y sus ramas crecieron hacia el infinito...
Sus raíces surcaron los ríos secos y los lagos muertos.
Sus hojas se movieron con la brisa que llegó del norte y
mandó una sinfonía inconclusa
del canto de unos pájaros inexistentes.
Fue el único árbol de la Tierra.
Creció alimentándose de las cenizas de un cuerpo.
Ese cuerpo que luchó por la Tierra,
que luchó para mantener los trinos en el viento.
El cuerpo que quiso desterrar los miedos
de los pocos animales aún existentes.
Quiso erradicar el miedo terrorífico a la extinción.
Pero falló.
Murió y fue quemado.
Con sus cenizas sembraron la semilla del hoy frondoso árbol.
¿Volverán de nuevo a escucharse los trinos?
¿Volverán las semillas del roble leñoso a germinar en la asolada Tierra?
Puede que nadie crea que sea posible, pero Natura siempre cuida a los que la protegen.
Un día cualquiera, el bosque será nuevo.
Los ríos tendrán vida en sus cauces.
Los animales ocupan el sitio que antes estaba vació.
…Y el cuerpo disperso en cenizas,
retornará a su espacio, en algún lugar lejano, en una lejana estrella.

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