sábado, 21 de agosto de 2021

Pensamientos de un alma perdida

Pensamientos de un alma perdida 

Representación abstracta de un alma


Sigo aquí... a pesar del cansancio y de las pérdidas que me ha ofrecido el tiempo.

Me encuentro decepcionado, asqueado e inconforme con lo que alguna vez fue la vida.

Puedo escuchar los llantos, las penas y el delirio de quienes se encuentran entre la vida y la muerte.

Ellos están confusos, asustados y arrepentidos de su muy apresurada elección.

Aún así, ni la muerte podrá sacarlos de su agonía eterna.


El tiempo me ha mantenido solo, distante y alejado de todo.

Encerrado en esta prisión inexistente que alguna vez fue habitada.

Al final, supongo que mis decisiones me han llevado dónde estoy.

Ya que no vale la pena arrepentirse o quejarse de algo que no está bajo mi control.

Aún puedo recordar ese escenario donde cumplía mi papel perfectamente, sin pensarlo.

Una lástima que me aburriera de él y abandonara mi increíblemente elaborado guion.


Solo por eso, me mantienen aquí.

No importa quién sea, ni cuanto pase el tiempo, al parecer los intereses tienen más prioridad que cualquier cosa existente.

¿Seguiré siendo útil? o seré simplemente desechado como tontos que tuvieron en una posición similar.

Ojalá la existencia fuera más simple de comprender y predecir.

Esta interminable y desesperante espera, me ha comenzado a cansar.

Tristemente, ni el cansancio es algo que me pueda sacar de este triste lugar.

Espero que estén felices los que una vez dijeron: 

“Ni en la muerte podrás encontrar la paz que buscas en la vida”.

Supongo que su forma de pensar hacía de su vida algo más placentero.


De todas formas, la vida no valía lo suficiente para lo que ahora, de muerto, comprendí.

Después de escuchar tantas quejas, felicitaciones y delirios, creo que finalmente, lo he comprendido.

No sé si el precio a pagar lo haya valido, pero, eso es otra cosa de la que tampoco me puedo arrepentir.

Si pudiera arrepentirme de algo, sería la de haber sido parte de aquellos que actuaron como simples y miserables marionetas.

Todo para satisfacer a esos absurdos, insensibles e inexpresivos espectadores.

Quienes prefieren que siga el espectáculo, sin importarle lo más mínimo que ocurra en ese miserable y hermoso escenario.


Estos espectadores, a pesar de ser absurdos, insensibles y unos desagradables seres; ni merecen la mitad de nuestro macabro director, quien estuvo guiando esta miserable y grotesca obra.

Me arrepiento profundamente de haber formado parte de esta, pero en vida.

No tenía derecho de decidir siquiera mi miserable y estúpida muerte.

Por suerte, el tiempo me ha ayudado a quitarme, casi por completo, este ridículo arrepentimiento.

Por más pesadas que sean mis penas, ya nada importa.

Ojalá pudiera comprender cómo funciona todo, pero, lamentablemente, ni la eternidad es suficiente para esto.


Este infausto proceso, que me mantiene aquí, me ha hecho recordar los estudios, las ideologías y los métodos, que tanto utilizaban para encontrar un sentido a ese lamentable y estúpido espectáculo o que es la vida.

Es triste ver cómo tanto esfuerzo fue simplemente eliminado, aunque al final parece que ya estaban comenzando a acertar. 


Sigo recordando la frase:

“Todas las historias tienen un final”.

En vida hubiese pensado que esta frase se trataba de una ley universal, pero de todas formas no me gustaba ese término.

Las cosas son diferentes en la realidad que en el papel.

Si hubiera sabido eso antes...

¿Qué hubiera pasado?


Supongo que aprecio de la misma manera en que odio a quién me guarda en este eterno castigo.

Fue de gran ayuda poder salir de ese ridículo escenario, pero, en cambio, me ha dejado aquí encerrado.

Sus incomprensibles acciones me han generado más preguntas que respuestas.

Solo me queda recordar cómo era todo una vez, esos hermosos paisajes y sonidos tan calmados.

Ahora, se encuentran reemplazados con este incómodo vacío y este inmenso silencio.


Al final, ni consumiendo mi propia existencia sería suficiente para satisfacerme en estos momentos.

Solo espero, que alguien como tú, que es capaz de percibir mis pensamientos y lamentos, no confundas mis palabras y seas capaz de comprender hasta dónde he llegado.

Si logras entender lo que se encuentra oculto entre estos, espero que no sea tarde, a diferencia de mi caso, vendrá por ti.



Autor: El tercer ARA



martes, 17 de agosto de 2021

Al Teatro... ¡No!

 Al Teatro... ¡No!

Máscaras de teatro


Acto único 

Escenario: Sala de la casa. Voces de la madre, Padre, hijo y de la vecina.

-¡No! Te hemos prohibido ir al teatro -Resonó fuerte la voz de la madre, mientras, el hijo la encaraba, enojado.

-¡Qué! Ustedes vivieron sus vidas. Fueron jóvenes y disfrutaron de todo. Pero, A mí me quieren prohibir que salga ¡oh,oh!

-Escucha hijo, tu madre tiene razón. Los tiempos han cambiado; no son como los que vivimos nosotros. ¡Debes ser más prudente! -dice el padre.

-¡Claro! Todos los jóvenes del barrio andan por ahí y yo no puedo salir -continúa el hijo.

-Mira, mi hijo -le dice la madre -Tú puedes ir a cualquier parte: cine, parque, casas de amigos... pero, al teatro... ¡No!

-Pero, mami... si yo... -Fue interrumpido por el llanto de la vecina que se aproximaba. En su rostro había claras señales de dolor.

-¡Ay, vecina! ¡Mi hijo! -gritó, la vecina, desesperada.

-¿Qué le pasó a él? -preguntaron a coro, todos.

-Se fue ayer al teatro; ¡al teatro! Tanto que le prohibí que fuera.

-Tú ves, Pedrito, qué te dije -dice la madre.

-Espera, deja que ella cuente lo que pasó, mami -responde el hijo.

-Sí, vecina -continúa la otra madre -Hace días que quería ir porque se lo había prohibido y para demostrarme que a los jóvenes de hoy no se les prohíbe nada, fue. No al teatro de la esquina; No, fue al del centro de la ciudad donde presentan una obra muy famosa. -Sollozó la vecina.

-Vamos, continúe -dice el padre.

-Entonces, él se fue con sus amigos; disfrutaron mucho ya que se hastiaron de beber. Tan entretenidos estaban que se quedaron hasta el final... (sollozos).

-Vamos, por favor, continué -apremia el hijo.

-Es que... ¡le advertí tantas veces! -Sigue la atormentada madre. -Si se hubiera ido antes del final... no hubiera muerto. Eso fue lo que me dijeron los dos jóvenes que escaparon antes del último acto. Él no entendía que: ¡Los MOSQUITOS no van dónde se aplaude! ¡Murió por el largo y estruendoso aplauso!


Autora: La primera ARA

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Enredado   Estoy enredado en los diminutos e innumerables hilos de mis pensamientos. Nublado por la lamentable idea de recuperar lo perdido...