lunes, 16 de mayo de 2022

Perdido ¡Ahí! parte 2

  Perdido ¡Ahí!

cuarto vacio


La luz cegadora le hizo cubrirse los ojos; ¡qué molesta era esa claridad en un lugar que de por sí era claro!

Cuando pudo observar de nuevo, vio la puerta abierta y corrió hasta ella. Entonces... todo empieza a tener sentido. Estaba en un lugar extraño. No conocía esos artilugios tan sofisticados; parecía tecnología de punta. Algo le decía que estaba en peligro, pero no sabía porqué. Siguió adentrándose en la amplia sala, aunque la sensación de peligro iba en aumento. La sala estaba repleta de equipos extraños con luces centellantes multicolores y sonidos extravagantes. No tenía la más mínima idea de dónde estaba. Se acercó a lo que aparecía ser una ventana, pero era ovalada; le extrañó esa rara apariencia. La curiosidad pudo más que su miedo. Se aproximó a ella, esperanzado, ya que tal vez vería la calle y quizás, reconocería la ciudad. Si no veía eso, podría ver algo que le permitiera entender lo qué le estaba sucediendo.

Al acercarse, no pudo creer lo que veía. La Tierra estaba allá abajo. Extrañamente, se alejaba ¿Cuándo había pedido ir a la estación espacial? Nunca,  claro. Pero ¿era ahí dónde estaba? Porque... ¿Cómo más iba a ver la Tierra alejarse?

A sus espaldas, escuchó un ruido, y una extraña figura digitó en un artilugio, lo que parecía un mensaje que decía:  "bienvenido humano. Ha sido seleccionado para visitar la galaxia más hermosa del universo. ¡Que disfrute el viaje!"...


Final 2

La luz le molestó en los ojos y se cubrió con las manos la cara, pero luego notó que estaba de pie. Yacía sobre algo duro. Sentía un terrible dolor en algún lado. Escuchó algunas voces. Decían algo así como: 

-"No le administraste suficiente anestesia. Está a punto de recobrar el sentido, movió las manos".

Entonces, escuchó la respuesta de otra persona que dijo:

-Se la administraremos de nuevo. Este sujeto es único. Sus órganos están en perfecto estado y no podemos permitir que despierte y se nos arruine el negocio. Recuerda: es mucho dinero lo que hay  de por medio. Además, bastante trabajo nos costó secuestrarlo".

No podía creer lo que habían dicho; ¡no era verdad eso que escuchó! Abrió lentamente un ojo. Sí, era cierto; estaba ahí en un quirófano clandestino. Era una víctima más del tráfico ilegal de órganos. Sintió el pinchazo de la aguja de la jeringa con la que le inyectaron más anestesia. Cerró fuertemente los ojos. Sabía que ya jamás lo abriría...


Final 3

Esa luz le molestó tanto, que tuvo que taparse los ojos con las manos. Pero, al cabo de un rato, pudo ver lo que ocurría. Se asustó. No podía ser cierto lo que veía ni lo que escuchaba. Ahí estaba él, en una unidad de cuidados intensivos, rodeados de médicos que le hacían el RCP; que intentaban detener la hemorragia y de enfermeras que corrían de aquí para allá. Mientras, fuera, veía a través de los cristales de la puerta a dos mujeres que entre sollozos le dieron la respuesta que quería.

Ahora, entendió todo. Tuvo un accidente terrible con el vehículo que conducía. Había sido chocado por otro carro que iba a gran velocidad y cruzó el semáforo en rojo. Ese vehículo se estrelló con el que conducía y después no recordó nada. Su madre y hermana lloraban desconsoladas. 

Los médicos se rindieron y él se veía así mismo en la camilla con el cuerpo inerte y sangrante, el pitido y la luz recta del equipo médico le indicaba que había fallecido: Pippppp... ¡Era un fantasma!



Autora: La primera ARA

lunes, 9 de mayo de 2022

Perdido ¡Ahí!

 Perdido ¡Ahí!

cuarto vacio


Abrió la puerta y se dio cuenta de que no había nada. Solamente se veía un plano blanco. No sabía si estaba cayendo o estaba elevándose; simplemente nada. Inmerso en ese vacío total decidió devolverse. Pero, la puerta ya no estaba. Se quedó totalmente solo, desconcertado. Sumergido en la nada, pensando en: ¿Cómo había llegado ahí¿Para qué estaba ahí¿Qué era ese lugar? ¿Quién lo había llevado ahí? o mejor aún: ¿Estaba realmente ahí?

Era un espacio inmensurable. Sus pies no tocaban nada, pero tampoco tenía la sensación de caer. ¿Qué era aquello? Se repitió una y otra vez las mismas interrogantes; como si fuese un extraño carrusel de ideas.

Lo peor de todo era que no recordaba qué hacía ahí, ni porqué abrió esa puerta. Ahora la dichosa puerta estaba desaparecida. No había forma de salir, o al menos una visible. Todo era blanco; no había esquinas; ni arriba ni abajo. Lo gracioso era que estaba de pie y no caía. Empezó a dar pequeños pasos algo atemorizado; ya que podría tratarse de un efecto óptico y caer al vacío.

No tuvo ninguna dificultad para llegar a ninguna parte. Se devolvió y recorrió, desandando la distancia que anduvo anteriormente. Volvió a ninguna parte. Ahora sí que empezó a atemorizarse (si era posible) más que antes. No entendía... ¿era una pesadilla? Pero, no recordaba haber dormido. Podría tratar se de la muerte... quizás murió y como nunca había muerto no sabía lo que se sentía. Se estaba cansado de tantas preguntas sin ninguna respuestas, y de recorrer distancias que no  lo llevaba a ningún lado. Al final de todo esto solo quería una sola respuesta: ¿estaba vivo o muerto?

Si fuera inteligente, ya habría descifrado el enigma. Se acuclilló. No se atrevía a sentarse o acostarse en la NADA.  Estaba demasiado agotado de ir de aquí para allá y no tener respuestas. Se atrevió a divagar... Sí, esto parecía una tragicomedia. Si fuera una broma, se ganarían el primer premio quienes la hicieron. Si era una tragedia, no sabría cuál sería su fin, ni qué tan doloroso iba a ser.

No tenía noción de tiempo. Pensó que si no había un arriba o un abajo, menos podría preocuparse por la hora, día o lo que fuera el tiempo en esta zona surrealista que lo aprisionaba.

Si pudiera recordar, tal vez hallaría la clave del enigma y saldría de dudas (de ahí) y del dilema de la vida o muerte.


Raro. Le pareció escuchar algún sonido. Desde que abrió la puerta no había escuchado nada. No lo había notado porque ver un lugar sin arriba ni abajo; sin ningún tipo de elemento discriminatorio del sitio en que se encontraba, le había absorbido todo el rato que llevaba en la nada. Tenía la certeza de que se había perdido en la NADA.

Se incorporó, tratando de agudizar su oído. Sí. Había oído algo. No era producto de su imaginación. Otra vez el sonido, pero era algo que no había escuchado antes; así que tampoco le servía para entender qué sucedía y dónde estaba.

De pronto, un punto de luz brillante surgió de algún lugar. No sabía con certeza de dónde, pero ahora, vio algo  diferente: ¡había una luz! Pensó que pronto estaría entendiendo cuál era su situación. Si ya se escuchaba ese ruido y ahora apareció una luz, fugaz, claro, pero era una luz. Tal vez era indicio de que pronto tendría las respuestas que ansiaba. Se dibujó la puerta, que luego se abrió...

Continuará...



Autora: La primera ARA

Publicación destacada

Enredado

Enredado   Estoy enredado en los diminutos e innumerables hilos de mis pensamientos. Nublado por la lamentable idea de recuperar lo perdido...