¿...y se reinicia?
Sintió una sacudida en su hombro izquierdo. Abrió (por fin) sus ojos y frente a él una mujer menuda de edad indefinida y vestida de azul, le sacudía mientras una verborrea salía intermitente de sus sabios: -¡Qué! ¡Mira la hora! ¿A qué hora llegarás a la escuela? Los adolescentes no ayudan a sus padres. No, es inútil regañarte... etc. etc. etc.
Volvió a pensar ¿Había sido una pesadilla? ¿Ahora estaba despierto? Se levantó con parsimonia o eso creyó que hacía... Y vio que no estuvo sentado. ¡Estuvo acostado! Claro, claro, fue una vulgar pesadilla.
Oyó una voz quejosa y lejana que le hablaba. Era difícil de entender las palabras de la persona llorosa que parecía ser una mujer (posiblemente su madre) que decía (cuando logró entender) que su dolor más grande era ver a su joven y hermoso hijo en estado de coma. No debieron permitirle que comprara con su primer sueldo esa motocicleta de tanta potencia, y míralo ahora.. y continuaba con frases ininteligibles. Solo podía escucharla. No podía mover ni siquiera los dedos o abrir los ojos. Entonces era eso ¡estaba en coma y creía que era una pesadilla! Y cuando ella lo despertó para ir a la escuela... ¿fue un recuerdo o un sueño? ¿o no era verdad? ¿Esta es la “real” verdad? Se atormentó. De nuevo pensaba demasiado, aquí aunque no se movía, podía oír. Mejor no pensar, mejor dormir, mejor...
Sintió un extraño sabor y un objeto en la boca. ¿Qué era eso? Quiso moverse pero no pudo. No escuchaba nada. No podía, tampoco, abrir los ojos. ¡Otra vez! Pensó que de nuevo estaba en una pesadilla, o que todo esto no eran más que recuerdos ¿Qué pasaba?
Ese sabor le daba náuseas. Parecía que le introdujeron algún tipo de líquido por la cánula. No entendía la razón de esto. ¿Estaba herido? ¿Algún virus le afectó los pulmones? ¿Por no poder ingerir alimentos tenía eso? No sabía. De nuevo no sabía. ¿No podía respirar o comer y por eso tenía ese artilugio en la boca? No sabía y eso le enloquecía. Decidió hacer lo único que estaba haciendo bien: ¡NO PENSAR! Se quedó en blanco.
Un olor asfixiante le molestó. Ahora ¿qué? Estaba sentado, de nuevo, en la nebulosa absurda y caótica que era su mente. El olor desagradable era nauseabundo. No tenía idea de dónde provenía. Parecía que algo se estaba quemando... ¿y si era él? ¿Quizás era el cuarto donde él estaba? Quizás había incendiado el edificio o ¿solo era basura de algún vecino que la quemaba? ¿un vecino? ¿No estaba antes en un hospital? ¿No estaba en su casa cuando su madre lo despertó? En fin ¿Qué estaba pasando? Ya se había preguntado tantas veces lo mismo que aún no acertaba a entender la terrible situación en la que se encontraba.
Trató (como siempre) de moverse, de abrir los ojos, de hablar... nada. Solo seguía el olor inundando todo y esta vez no se escuchó a ninguna persona acercarse. Acaso, ¿moriría solo? ¿Sin saber a ciencia cierta: cómo, dónde, porqué, por quién, por cuál razón?
Continuará...
Autora: La primera ARA