miércoles, 8 de diciembre de 2021

¿...y se reinicia? parte 1

¿...y se reinicia?



 El no sabía qué hacer, así que decidió sentarse y esperar...

Solo en la oscuridad de esos pensamientos, suponiendo el por qué de la espera, permaneció dentro de la nebulosa oscura que era en ese momento su mente.

Mirando fijamente la pared, se cuestionó si valía la pena esperar... pasó mucho tiempo indeciso. No sabía cuál de las tres opciones podía ser la correcta y aún seguía esperando. Tanto tiempo permaneció en esa oscura nebulosa que no podía recordar lo que esperaba, ni siquiera recordaba la hora, el día, mes o año en que estaba.

Así que, esperó sentado, quieto; absorto en un mundo onírico que solo él conocía. Esperó a puertas cerradas. Estuvo encerrado en su entorno físico como mental. Esperó sentado hasta que la espera lo consumiera o... tal vez no.

Dejó de ver todo lo que le rodeaba... desapareció de su campo visual: el cuarto, los muebles, los instrumentos tecnológicos que una vez fueron parte de su vida y de su alegría. Asimismo, desapareció de su entorno, la familia los amigos, la novia... hasta su mascota.

Estuvo sumido en la oscuridad absoluta (real y mental); a veces creía recordar a Sidharta.¡Claro! pero él no sería un iluminado, quizás era lo contrario. 

Un rayo tenue, casi difuso atravesó su embotado cerebro. ¿Qué era aquello? Se cuestionó; pero siguió quieto. Ese tenue y fugaz rayo luminoso no fue tan significativo, ya que al rato lo olvidó y volvió a sumergirse en el cieno oscuro que obnubilaba su mente; desconocía qué lo apresaba y molestaba.

No supo, no quiso (quizás) saber que en realidad estaba prisionero, ¿era un rehén? ¿un arma biológica? ¿un experimento peligroso? ¿un fantasma? ¿un ser enajenado? No sabía a ciencias cierta qué era porque nunca antes lo había pensado hasta ahora cuando ese fugaz destello atravesó su mente y él lo había olvidado. Se movió un poco. Tal vez (en realidad) solo estaba dentro de esas pesadillas que paralizan; esas que son el preludio de los ataques de pánico ¿Él había sufrido alguna vez una pesadilla, un ataque de pánico, algún terror nocturno? No lo creía. Intentó mover aunque sea solo un dedo para ver o saber en qué situación se encontraba. Nada.

¡Estaba paralizado! Decidió tratar de escuchar los ruidos circundantes. De nuevo, nada. No se dejaba oír ni siquiera el insignificante canto de algún insecto ¿Era de noche verdad? Pensó luego volvió a pensar que estaba pensando demasiado ¿ Pensando se resuelven las cosas? No. Sí ¿No?¡Sí! Bueno, no se decidía.

Trató de abrir los ojos. Sus párpados estaban muy pesados. Casi parecían cosidos o pegados con esos pegamentos que son muy adhesivos. Desistió. Siguió sentado. Pero... ¿Por qué si estaba dormido, estaba sentado? No había respuestas a tantas interrogantes. Esta vez decidió hacer algo que no había hecho: ¡NO PENSAR! No... pensó.

Continuara...



Autora: La primera ARA

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