martes, 9 de noviembre de 2021

La hija del Señor Gómez

La hija del Señor Gómez




Aproximadamente en los años 80, la hija mayor del Señor Gómez se había ido a estudiar a la ciudad y por lo tanto, se mudó con sus tíos. Después de unos años, el Señor Gómez recibe una carta diciendo que desde hacía días su hija había desaparecido. Preocupado, él decide hacerle una visita a su hermano, y así enterarse de qué le pudo haber pasado a su hija.


Rápidamente se preparó, informó al resto de la familia y se marchó. Después de un largo viaje, finalmente había llegado a la ciudad. Después, al dirigirse a casa de su hermano, le pregunta: ¿Cuándo desapareció? ¿Cuándo fue la última vez que pudieron verla? Para su sorpresa, su desaparición fue solamente 2 días antes del envío de la carta y el último lugar donde fue vista, fue en su habitación. Ella se había dormido, pero, a la mañana siguiente no quedaba ni rastro de ella.


El señor Gómez estaba preocupado, pero aún más confundido. Al haber llegado algo tarde, decide quedarse a dormir ahí. Le preparan exactamente la misma habitación que su hija usaba; y cansado, el señor se echa a dormir. Justo a la mitad de la noche, cuando no se escuchaba ni un alma, se despierta sin motivo alguno; se queda sentado en la cama con una sensación de estar siendo observado. Cuando mira por la ventana se encuentra a un búho, que solamente se limita a mirarlo. Él asustado, creyendo que podría ser una bruja se queda quieto; mirándolo de vuelta. Cuando decide irse, salta rápidamente por la ventana y lo empieza a perseguir, con la creencia de que podría encontrar donde vive la bruja.


Después de unos 20 minutos corriendo en la mitad de la noche, en absoluta oscuridad, el búho se detiene en un pequeño árbol a las afueras de la ciudad. Él, completamente cansado, se queda agitado frente al árbol. De repente, algo tira al búho al suelo. Sale una chica, algo joven, desde la oscuridad de la noche y empieza a morder el búho rápidamente, hasta comérselo vivo. Esa chica, resultó ser la hija del Señor Gómez…


Autor: El tercer ARA




viernes, 5 de noviembre de 2021

La última oportunidad

La última oportunidad

Cielo dorado poderoso


Cabalgabas en tu carruaje de oro por el infinito y mirabas con enojo como los de la Tierra se ¿“humanizaban”? perdían la cordura, el buen sentido.

Tiraste las riendas del caballo blanco alado y te fuiste al Olimpo de los dioses porque no soportaste el sadismo de ellos...

No fue para eso que se les creó, no fue con este propósito que fueron traídos... pero ¿Qué hacer? ¿A quién acudir?

Ellos no entienden... siguen durmiendo... con los ojos abiertos, no ven... Siguen cometiendo barbaridades contra ellos mismos y contra los otros... 

Tu dorado pelo se destejía por la prisa... Las lágrimas amargas corrían por tus ojos. ¿Quién era el culpable? ¿Quién hizo que ser “humano” significara destruir, contaminar, dañar?

Humanos... se sintieron poderosos y abusaron de otros y de ellos de mil maneras y formas... Ahogaron su inteligencia, su saber en sustancias dañinas... y con eso, aumentaron su crueldad y maledicencia. Arruinaron todo a su paso...

Golpeaste, otra vez, con la fusta tu lindo carruaje... Pegaso (hermoso como siempre) relinchó. Sentía tu enojo, tu angustia... Viste sobre las nubes el castillo, allí regresarías y olvidarías las crueldades, antes vistas y oídas...

Sí. Cerrarías tus ojos y oídos a los humanos... Que ellos resuelvan sus problemas -pensaste. “¡Que se jodan!” -gritaste. Pero, no, no era cierto...

Volviste sobre tus pasos (o mejor dicho, los vuelos de tu caballo alado) y miraste otra vez la Tierra... era hermosa... ¿O quizás lo fue? ¿Tenía aún remedio? O tal vez, ya no. No importa. “Vamos hacer el último intento” -dijiste - y volviste y descendiste...



Autora: La primera ARA

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Enredado

Enredado   Estoy enredado en los diminutos e innumerables hilos de mis pensamientos. Nublado por la lamentable idea de recuperar lo perdido...