El Ministerio de Aguas Residuales
La contaminación acuífera en las ciudades generó una fuerte preocupación en la población por razones de salud y bienestar medioambiental. Lo que llevó a una propuesta de ley que fue inmediatamente aprobada por el congreso: crear el Ministerio de Aguas Residuales; encargados de vigilar, incentivar, financiar y controlar las tuberías de desagüe de las viviendas. Todos aplaudieron la solución al prolongado problema. A partir de entonces, supervisores del ministerio fueron a los lugares más marginados de las ciudades, para multar a las personas que arrojaban desperdicios por el drenaje o tenían instalada sus cloacas en el alcantarillado. Esto generó peleas entre los propietarios y el gobierno, la situación se resolvió por medio de un acuerdo en el que tomaban un préstamo del banco estatal para construir pozos sépticos. Mientras que las personas que gozaban de un nivel económico mejor y con sus propios tratamientos de agua residuales, vieron que el ministerio les tenía preparado una nueva ley. De esta forma instalaron contadores desde afuera de las viviendas conectados a los baños, su función era contar los litros de desechos descargados y cobrarles una tarifa si se excedían del límite establecido por ellos. Las personas que se percataron de la tremenda violación de la privacidad protestó por meses. Ellos, junto al gobierno, se olvidaron de manera repentina lo sucedido cuando descubrieron una mafia que traficaba desechos humanos, (no se sabe si era bueno o malo que no fueran cadáveres). Eso fue algo tan desconcertante y carente de una explicación válida por sus integrantes (ya liberados), un tema que genera mayor debate que el reciente aumento en la tarifa del baño.
Autor: El segundo ARA

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