ANALOGÍA DEL SIGLO XXI
La señora se quedó en shock, miraba a su vecina con ojos de profundo terror. No entendía cómo una persona, que apenas conocía, se entromete en su vida privada. Tenían poco tiempo viviendo en esa “urbanización” desde que su esposo había empezado a trabajar con esos funcionarios gubernamentales… Tal vez no debieron vender su pequeña casa en aquel barrio que era más acorde a su estatus social y económico… Pero, él decidió que debían cambiar en todos los sentidos, desde que mejoró su situación económica…
Seguía mirando con ojos desorbitados como la vecina continuaba dándole unas explicaciones que no entendía, no quería escuchar ni le habían pedido.
La señora, con un atuendo deportivo y no acorde a su edad, seguía como una ametralladora disparando un discurso que ella se negaba a escuchar, y mucho menos ceder a las peticiones de esa “dama”.
—Como te decía… —Continuaba ella. —Desde que ustedes se mudaron aquí noté que te mereces algo mejor, ese marido tuyo no se ajusta a nuestros cánones, no participa en nuestras diversiones, y para colmo mis hijos me dijeron que tus hijos tampoco. Somos muy sociables, ayudamos a las familias que se hacen nuestras aliadas, a los jóvenes que son amigos de nuestros hijos… en fin, verás, después que te divorcies de él, cuántos logros tendrán tú y tus hijos…
Me han dicho que no disponen de dinero suficiente para que tus hijos vayan a una universidad mejor, incluso extranjera. Si haces lo que te recomiendo, eso se consigue. También podrías vender esta casa y optar por un apartamento en la zona más céntrica de la ciudad, ya que tus hijos estarán fuera del país. Te aseguro que hasta te aceptarán en nuestros clubes deportivos, en los gimnasios y las mejores boutiques… Pero debes divorciarte de ese campesino que no sabe cuál es su lugar, mucho menos tratar a los funcionarios gubernamentales…Él priva de serio, así no se consiguen las cosas. Me dices cuando te mando a mi abogado para que empiece los trámites del divorcio.
Ella permanecía inmóvil…¿Qué le pasaba a esa señora? No se conocían, solo había compartido uno que otro saludo, no entendía la urgencia de divorciarse de su esposo de veinte años de matrimonio, de mandar a sus hijos a estudiar fuera del país, pero, se llevaba el premio eso de cambiarse de domicilio y lo de los gimnasios, etcétera… ¿Está loca?¿Quién le dio derecho de ir a su casa a dirigir, a mandar, a sugerir… Era metiche?
—Si aceptas mis propuestas —continuaba ella — te aseguro que su calidad de vida mejorará. Mis hijos estudiaron en: —(mencionó una universidad extranjera de élite del país dueño del mundo). No te apures, todo irá bien si aceptas mi ayuda.
Se marchó. Ella no entendía de qué iba todo ese afán de la vecina de que se divorciara, vendiera la casa y mandara a sus hijos a otro país. Esa noche le contó todo a su esposo. Este, sorprendido, dijo que iba a investigar qué había detrás de tanta “atención y ayuda”.
Una semana después, el esposo le comentaba a su esposa las razones que ocultaba la gran “dama”. Ella y su esposo tienen un matrimonio moderno (cada quién hace lo que le da la gana, en todos los sentidos) —dijo— los hijos son chicos-problemas en el aspecto de que se creen mejores y consumen sustancias prohibidas para otros, no respetan a nadie y su estatus de “hijos de familias ricas” le hace creer que pueden hacer lo que quieran sin ningún tipo de castigo. En fin, la pregunta ahora es —dijo la señora— ¿Qué gana con nuestro divorcio?
El esposo se sentó y abrió una carpeta de donde extrajo unos documentos. —Mira. — Le dijo.- Estos documentos muestran que el solar de esta casa está ubicado encima de un yacimiento de uno de esos materiales “raros” que son muy escasos (y costosos) que se usan en la fabricación de chips de aparatos tecnológicos caros. Es lo primero, si nos divorciamos, venderemos la casa; ¿quién crees tú que la compararía? Los chicos nuestros no son jóvenes contaminados, los hijos de ella, a pesar de “ser cristianos devotos”, todo el mundo sabe de su salvajadas sexuales, de su adicción y que si finalizaron sus carreras fue porque sus padres son funcionarios del gobierno del país… Ellos se tapan unos con otros, ¿Recuerdas? Lo peor no es eso, querían que me dejara también por más razones: nuestros hijos estarían indefensos ante el ataque de esos “chicos”, yo estaría siendo cuestionado: moral, económica y socialmente, incluso destruirían mi carrera; sería el malo de esta ridícula película… Nos destruirían si nos dejamos usar, si dejamos que la ambición o la envidia nos ciegue, por eso debemos luchar unidos como una familia de valores incorruptibles. Pero, hay que aclarar algo: debemos advertir a nuestros hijos, ya que sufrirán mucho, solo porque no aceptaste la “sugerencia” de la señora. Incluso nosotros, debemos prepararnos porque nos harán nuestra vida un infierno, solo por no aceptar sus consejos (que en el fondo no es más que ambición, envidia, afán de poder, etc.). Tal vez, puede ser que ocurra algún “accidente” y la familia sea destruida. Todo es posible con este tipo de gente. Nos debemos unir más que nunca y no ocultarnos nada, solo así podremos sobrevivir a esto.
La señora se quedó callada, quién diría que buscando mejorar su vida ahora estaban poniéndola en riesgo. ¿No había alguna forma de salir de esto, sin perder algo? No había salida porque había visto cómo en situaciones similares, los más pobres, los menos favorecidos, los de partidos contrarios, etc. Sufrían abusos, humillaciones y en algunos casos, incluso la muerte solo por disentir de la opinión de algunos de los dueños del mundo… No había salida… ¡Quién diría que cuando abrió la puerta a su “vecina” abrió el final de su hogar!*
*Así sucede con las naciones pobres ante las poderosas del mundo.
Autora: La primera ARA
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