martes, 5 de diciembre de 2023

La flor de una noche

 La flor de una noche




Llegué cansado del estresante trabajo... ¿y qué hallo? Un escándalo con la música actual que más ruidosa no puede ser. Apenas puedo escucharme refunfuñar. Enojado, me bañé, me vestí y al salir de la casa cierro la puerta con estrépito... Me largo a vagar por el vecindario. ¡Caramba! Cómo han cambiado los tiempos... Esta zona antes era silenciosa; de personas ocupadas que respetaban a los demás.

Me fui alejando de mi calle y anduve por una zona que desconocía. De pronto, un embriagante perfume inundó la noche. Sorprendido, miré a todos lados para hallar el origen de la fragancia, pero, no veía a nadie ni nada. El delicioso olor me condujo hasta una casa; en frente tenía un pequeño jardín. Entonces... La vi. ¡Qué hermosura! Nunca había visto nada igual. Su perfume inundó mis sentidos... Temeroso, me aproximé; temía que saliera alguien de la casa y creyera que era algún merodeador, un delincuente, lo que sea. Pero, mi curiosidad pudo más que la sensatez y toqué con mis manos la verja de la casa para poder verla con más claridad, ya que la luz de la bombilla de la calle la iluminaba completamente, desde ese ángulo creí ver una "aparición", alguien o algo producto de mi imaginación. Era la "flor" más linda que había visto. ¿Sería extranjera? Tan blanca, tan exótica y tan inusual... No sé de dónde la trajo el vecino... Y qué opinó su esposa...

Me sentí extasiado, olvidé el cansancio, el ruido... ¡Todo! Solo disfrutar de algo tan extraordinario que inundaba mis sentidos: el perfume encantador, su blancura, su aspecto... Levanté la mano y la toqué: suave, delicada...

Al día siguiente, muy temprano, fui a visitar al vecino para indagar todo acerca de ella. Él no estaba, así que le pregunté a la esposa, con un poco de duda, incertidumbre o lo que fuera que me tenía nervioso para preguntar. La esposa del vecino solo me respondió:

―¡Ah! La flor de una noche... Ya no está.

No dio más detalles y se alejó. Quedé sorprendido, con más curiosidad que antes. Busqué mi celular... Solo me quedó su imagen en una foto.

Días después el vecino me saludó cuando estábamos llegando a la parada del autobús y me dijo:

―¡Ey! Preguntaste por la flor de una noche. Mi esposa me contó tu interés por ella. Si quieres una te la consigo pero recuerda ¡Es flor de una noche!


Autora: La primera ARA 

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