Teatro
Siempre lo mismo. Es la misma rutina del día a día. Se levantan con desgano para pasarse en el escenario que permanece igual y es distinto.
Es la misma obra y no lo es.
El telón se alza y empieza la actuación.
El público enardecido aplaude cuando al fin baja el telón de la obra que puestas en escena, se estrena en el "hoy".
Es nueva, ¿no lo es? Es la misma ¿o no lo fue?
Los siglos pasan y los actores cambian.
Cambia el espacio-tiempo, pero...
La trama continúa igual... y es diferente.
Un siglo es distinto al anterior y al que viene.
Esa es la "ilusión" que se le crea a los actores.
Se les vende la "idea de nuevas obras"...
Es mentira.
La "nueva" es la que en el espacio-tiempo ha transcurrido y seguirá por los siglos de los siglos hasta que "el espectador" lo crea conveniente.
El público siempre exige más...
Más de todo: más intriga, más odio más amenaza, más sangre, más miedo... Más muerte. Siempre la misma historia con distintos antagonistas y protagonistas.
Siempre el mismo escenario y es diferente.
Cambia el vestuario, los actores, las circunstancias, pero, en el "entramado" está la sustancia oculta que define la rutina de los actores.
Siempre, siempre... Igual y siempre diferente...
Hasta que los "espectadores" se cansen de la obra...
Autora: La primera ARA

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