Una visita sin rostro
Los pasos que escuchaban en el ambiente sonaban más fuertes; sabía que algo vendría. Sin pensarlo nuevamente, salió de la habitación antes de que se acercará quién quiera que fuera. Al salir, notó que era un lugar de pasillos anchos, con paredes del mismo estilo. Intentaba escapar lo más sigilosamente posible pero el lugar era laberíntico. Cuando casi llegaba al final del pasillo, pudo ver a lo lejos algo que se giraba por su antiguo recorrido.
Como no había escuchado ninguna puerta abrirse antes se incómodo y se entró a la más cercana antes de que lo alcanzará aquel misterioso personaje que caminaba por los pasillos. Adentro, la habitación estaba completamente vacía; no había lugar dónde esconderse. Decidió ponerse detrás de la puerta para intentar atacar por sorpresa a quién sea que entrase. En silencio, intentó escuchar a ver si notaba más sonidos además de los pasos. Lamentablemente, no se escuchaba nada, como si estuviese en un lugar completamente aislado.
Los pasos sonaban cada vez más cerca. El se mantenía en su posición preparándose para lo peor. Finalmente, los pasos llegaron a sonar lo suficientemente cerca como para decir que estaba frente a la puerta. Temblando del miedo, seguía esperando a que entrara o que se fuera.
Después de un tiempo, los pasos empezaron a sonar un poco lejos. Cuando logró sentirse lo suficientemente seguro decidió salir. Mientras buscaba la salida de ese extraño lugar, pensaba en quién pudo llevarlo a este. Recordaba los pocos conflictos que tuvo en su vida. Siempre había sido alguien tranquilo, no buscaba problemas y casi siempre le caía bien a la gente.
Después de un rato ya no se escuchaban los ecos de los pasos que sonaban por aquellos largos pasillos. Luego de bastante tiempo y confusión, encontró una puerta diferente a las otras. Como no se escuchaba absolutamente nada, además de sus propios pasos y respiración; decidió entrar.
Por alguna extraña razón, detrás de la puerta se encontraba un pasillo similar al que estaba anteriormente, pero esta vez las paredes estaban más deterioradas. Sorprendido ante tal situación se quedó completamente asustado. Se devolvió por donde entró, cerró la puerta y se sentó a descansar en el suelo. Estuvo pensando por un tiempo si entraba o no. Decidido de una vez por todas empezó aventurarse por esos extraños pasillos deteriorados.
Luego de un tiempo, iba a ir por el ultimó pasillo de esa zona que no había revisado. Justamente cuando estaba decidido a doblar la esquina sintió una extraña sensación. Se quedó completamente congelado por unos segundos y luego decidió intentar pasar por el pasillo desde otra dirección. Cuando consiguió lograrlo, observó el sitio que evitó pasar y lo consideró una distancia segura.
Al observar lo que se encontraba ahí lo dejó completamente perturbado. A la vuelta de esa esquina se encontraba una chica joven, completamente inmóvil y sin rostro. Por alguna extraña razón el tenía la certeza de que algo la acompañaba. Más asustado que antes, empezó a correr lo más rápido que pudo hasta que repentinamente se desmayó.
Cuando despertó, miró por todos lados para ver si seguía en aquel misterioso lugar. Concluyó que estaba en su habitación. A los pocos segundos empiezan a tocar su puerta. Lentamente, se levantaba de su cama, para ir a responder a quién se encontraba tocando. Respondió gritando: “ya voy”. Repentinamente, los toques fueron más insistentes. Se apresuró y se acercó más a la puerta. En el momento que puso la mano sobre el pomo de la puerta sintió un escalofrió y una inmensa sensación de terror. Justamente en ese momento fue que recordó que él vivía solo en la casa de sus padres…
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