lunes, 23 de mayo de 2022

Siempre: ¡terror!

 

miedo

Cuando se cansaron de temerles a los elementos naturales (rayo, trueno, etc.), pasaron a temerle a los animales salvajes de su entorno.

Después, se aterrorizaron por los "extraños y exóticos animales" de otras zonas. Más tarde, crearon seres raros (fantásticos) y demonios que los horrorizaban.

Siguieron pasando a un nivel de terror (y miedo) cada vez mayor. Agregaban al anterior, uno nuevo (sin dejar de temer a algunos de los anteriores).

Cuando empezaron a crear la ciencia y descubrieron cómo eran los elementos naturales, cómo podían matar aquellos animales a los que temían y también a combatir los mitos y las leyendas antiguas...¡buscaron entre ellos a quién temer!

Crearon a los pueblos salvajes (ellos no creían serlo) que los invadían y destrozaban. No sabían o no creían que ellos mismos jugaban esos roles con otros pueblos más débiles.

Cuando ya no había más pueblos que someter, doblegar... empezaron a crear líderes tiránicos, perversos, jefes, reyes, emperadores, etc. Capaces de todas las maldades conocidas, las torturas desconocidas y las humillaciones más viles.

Siempre temían. Incluso cuando las fuerzas de la naturaleza las golpeaba sin clemencia. Las pestes (los virus y las pandemias) los volcanes, huracanes, tornados, tsunamis y demás actividades naturales les agobiaba permanentemente.

Con el paso de los siglos, siguieron los miedos antiguos, los anteriores y los más recientes. Entonces, ellos se enfrentaron de nuevo: pueblo contra pueblo, etnia contra etnia... y así volver al "temido" terror.

Después de grandes conflagraciones, se dividieron en dos o tres grandes grupos y siguieron atemorizados, porque cada uno de esos grupos representaba un peligro mayor, ya que creaban "armas terribles"; tan diabólicamente perversas, que eran capaces de destruir pueblos enteros e incluso el planeta.

Más tarde, con el paso de los siglos, y los grandes avances científicos y tecnológicos; encontraron el más terrorífico de todos los miedos: miedo a lo que podría haber fuera del planeta: ¡alienígenas!

Y así continúan con su  miedo ancestral; su miedo genético y permanente que le hace aferrarse a religiones, partidos políticos, ciencia o lo que sea, que les permita tener cierta paz mental y disfrutar de... "seguridad". Pero ¿hasta cuando?



Autora: La primera ARA

lunes, 16 de mayo de 2022

Perdido ¡Ahí! parte 2

  Perdido ¡Ahí!

cuarto vacio


La luz cegadora le hizo cubrirse los ojos; ¡qué molesta era esa claridad en un lugar que de por sí era claro!

Cuando pudo observar de nuevo, vio la puerta abierta y corrió hasta ella. Entonces... todo empieza a tener sentido. Estaba en un lugar extraño. No conocía esos artilugios tan sofisticados; parecía tecnología de punta. Algo le decía que estaba en peligro, pero no sabía porqué. Siguió adentrándose en la amplia sala, aunque la sensación de peligro iba en aumento. La sala estaba repleta de equipos extraños con luces centellantes multicolores y sonidos extravagantes. No tenía la más mínima idea de dónde estaba. Se acercó a lo que aparecía ser una ventana, pero era ovalada; le extrañó esa rara apariencia. La curiosidad pudo más que su miedo. Se aproximó a ella, esperanzado, ya que tal vez vería la calle y quizás, reconocería la ciudad. Si no veía eso, podría ver algo que le permitiera entender lo qué le estaba sucediendo.

Al acercarse, no pudo creer lo que veía. La Tierra estaba allá abajo. Extrañamente, se alejaba ¿Cuándo había pedido ir a la estación espacial? Nunca,  claro. Pero ¿era ahí dónde estaba? Porque... ¿Cómo más iba a ver la Tierra alejarse?

A sus espaldas, escuchó un ruido, y una extraña figura digitó en un artilugio, lo que parecía un mensaje que decía:  "bienvenido humano. Ha sido seleccionado para visitar la galaxia más hermosa del universo. ¡Que disfrute el viaje!"...


Final 2

La luz le molestó en los ojos y se cubrió con las manos la cara, pero luego notó que estaba de pie. Yacía sobre algo duro. Sentía un terrible dolor en algún lado. Escuchó algunas voces. Decían algo así como: 

-"No le administraste suficiente anestesia. Está a punto de recobrar el sentido, movió las manos".

Entonces, escuchó la respuesta de otra persona que dijo:

-Se la administraremos de nuevo. Este sujeto es único. Sus órganos están en perfecto estado y no podemos permitir que despierte y se nos arruine el negocio. Recuerda: es mucho dinero lo que hay  de por medio. Además, bastante trabajo nos costó secuestrarlo".

No podía creer lo que habían dicho; ¡no era verdad eso que escuchó! Abrió lentamente un ojo. Sí, era cierto; estaba ahí en un quirófano clandestino. Era una víctima más del tráfico ilegal de órganos. Sintió el pinchazo de la aguja de la jeringa con la que le inyectaron más anestesia. Cerró fuertemente los ojos. Sabía que ya jamás lo abriría...


Final 3

Esa luz le molestó tanto, que tuvo que taparse los ojos con las manos. Pero, al cabo de un rato, pudo ver lo que ocurría. Se asustó. No podía ser cierto lo que veía ni lo que escuchaba. Ahí estaba él, en una unidad de cuidados intensivos, rodeados de médicos que le hacían el RCP; que intentaban detener la hemorragia y de enfermeras que corrían de aquí para allá. Mientras, fuera, veía a través de los cristales de la puerta a dos mujeres que entre sollozos le dieron la respuesta que quería.

Ahora, entendió todo. Tuvo un accidente terrible con el vehículo que conducía. Había sido chocado por otro carro que iba a gran velocidad y cruzó el semáforo en rojo. Ese vehículo se estrelló con el que conducía y después no recordó nada. Su madre y hermana lloraban desconsoladas. 

Los médicos se rindieron y él se veía así mismo en la camilla con el cuerpo inerte y sangrante, el pitido y la luz recta del equipo médico le indicaba que había fallecido: Pippppp... ¡Era un fantasma!



Autora: La primera ARA

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Enredado   Estoy enredado en los diminutos e innumerables hilos de mis pensamientos. Nublado por la lamentable idea de recuperar lo perdido...