lunes, 21 de febrero de 2022

Aves Prisioneras

 Aves Prisioneras






Personajes: Doña Natura, Vecina #1, Vecina #2, Agente forestal, Vecino #3

Escenario: Un supermercado en una ciudad cualquiera.



Doña Natura (hablando por el celular): 

-¿Le diste comida a las aves? ¿Le pusiste agua?

Vecina #1 (hablando con otra y mirando enojada a Doña Natura):
-¿Viste? Esa es de las personas que tienen aves encerradas. Sale y ahora es que pregunta si le dieron de comer.

Vecina #2 (susurrando):
-Sí. Parece que ahora se recordó ¡Qué mala persona! Mira, llamo ahora mismo a un agente forestal para denunciarla.

Vecina #1 (asustada):
-¡No es para tanto!

Vecina #2:
-¡Qué suerte! Acaba de entrar un agente forestal. Déjame llamarlo.

Agente forestal:
-¿En qué puedo ayudarla?

Vecina#2:
-Mire esa señora, que está hablando por el celular, tiene aves encerradas y ni comida les echa. ¿No se puede castigar a gente así? ¿Aquí no hay leyes de protección de flora y fauna?

Agente forestal:
-¿Usted tiene evidencia de eso? ¿Cómo supo esa situación?

Vecina #2:
-Lo escuchamos con nuestros propios oídos. Le decía a alguien que revisara las jaulas.

Agente forestal: (Se aleja)
-Permítanme hablar con ella. 

Vecina #1: (acercándose a la pareja)
-¡Ya está hecho!

Vecina #2:
-Veamos qué le va a decir. 

Agente forestal:
-Señora, disculpe. ¿Usted tiene aves encerradas en su casa?

Doña Natura:
-¿Por qué?

Agente forestal: (Mostrando su identificación)
-Recibí una denuncia en su contra donde se explica que tiene aves encerradas sin comidas ni bebidas.

Doña Natura: (asombrada)
-¡¿Qué?! Pero mi casa es el único refugio de aves de mi barrio.

Agente forestal:
-Explíquese, por favor.

Doña Natura:
-En mi casa hay bebederos para colibríes, comederos de aves y tinas para que ellas se bañen.

Agente forestal:
-¿Tiene evidencia?

Doña Natura: (mostrando varios videos)
-Mire los videos.

Agente forestal:
-No es suficiente. Podría haberlo descargado de cualquier sitio web.

Vecina #2:
-Viste cómo se defiende.

Vecina #1:
-Así son esas personas.

Doña Natura:
-Podemos ir a mi casa y así lo comprueba.

Agente forestal:
-Por mí no hay problema.

Vecino #3:
-¡Hola, doña Natura! ¿Sucede algo?

Doña Natura: (afligida)
-El señor agente recibió una denuncia donde se me acusa de maltratar aves, encerrándolas y no dándoles de comer. 

Vecino #3:
-¡¿Cómo?! Por favor, señor agente. Si quiere le acompaño a la casa de mi buena vecina. Ese es el paraíso para las aves y otros animales. Ahí tienen bebederos, comederos y dónde bañarse. Es la única casa llena de vegetación en toda el área. A veces, la envidio, porque en mi casa solo hay cinco plantas en macetas.

Agente forestal:
-¿Usted me asegura que es así todo lo dicho?

Vecino #3:
-¡Claro! Podemos ir ahora.

Vecina #2:
-¿Cómo? ¿La dejará sin castigo?

Vecina #1: (intenta alejarse)
-¡Mejor vámonos! 

Vecino #3: (señalando la vecina #1)
-Mira agente, si alguien tiene así aves, es ella. 

Vecina #1 (tartamudea e intenta alejarse)
-Yo... yo... .

Vecino #3:
-Lo que pasa, señor agente, es que hay personas que le gusta el mal. Hacen a escondidas cosas terribles y luego quieren culpar a otros de sus desdichas.

-Esta señora es así. Envidia a doña Natura; pero no es capaz de imitar su ejemplo y no pierde oportunidad para calumniarla y atacarla.

Agente forestal:
-Señora, permítame llamar a la oficina. Iremos inmediatamente a su casa y si es así, usted recibirá su castigo y las aves su libertad.


Fin


Autora: La primera ARA

miércoles, 9 de febrero de 2022

Un día cualquiera

 Un día cualquiera



Era un día cualquiera, en un mes cualquiera. La gente seguía su rutina diaria; como todos los días: comían, dormían, trabajaban... ¡se divertían!

Como un día cualquiera y como cualquiera, se seguían haciendo todas las “cosas” cotidianas... como todos y como todas, se hacían en un día cualquiera, ese día cualquiera (que ya no recuerdo) ocurrió. Nadie pensó nunca que ocurriría algo así, pero... ocurrió. ¿Quién podía creer que “algo así” ocurriría? No. nadie lo pensó... ¡jamás!... que sucediera en un lugar cualquiera, ¡en un país cualquiera, a cualquiera! cualquier suceso, ese “raro” hecho en cualquier momento.


Pero, pasó. Fue insólito, inaudito, hasta extravagante. Pero pasó, cuando nadie lo esperaba, incluso cuando ya los que antes lo habían imaginado, los que lo habían comentado, anhelado o temido... ya lo habían olvidado.


Entonces, el suceso sorprendió a todos; incluso a mí, que desde la acera de enfrente vi transcurrir los días y las noches en el devenir histórico de la espera del acontecimiento cualquiera, en una hora cualquiera, cualquier año.


Nadie podía creerlo, pero era tan cierto, tangible, concreto, tan real como tú y como yo. Jamás pensamos que “eso” sería verdad... ¡Qué barbaridad! Pensaron algunos. ¡Castigo de Dios! dijeron otros... Sólo algunos con el ceño fruncido dijeron: ¡¿Qué?! Sabíamos que ocurriría tarde o temprano, estaba  escrito ¿no? Y yo, que en la acera de enfrente, que observaba todo, me limité a pararme de mi asiento, mover la cabeza y escapar... ¡como todos!


Aunque corrí ¡Cómo todos! ¡No! -grité- No pedí perdón, no me arrodillé, no me desesperé... sino que me dije: ¿Para qué correr? El problema de este día, es que está ocurriendo en todas partes, ahora mismo, y en cualquier parte y en cualquier lugar y no lo evitamos cuando podíamos, y no escuchamos cuando debíamos y ante pusimos la economía (el dinero es lo más importante) pensaron los líderes; no, no, no, la fama; el poder es más importante pensaron otros, y en fin... todos de una forma u otra ante pusimos nuestras pequeñas “necesidades” a lo más importante: ¡nuestro planeta y nuestras familias!



Pensando en todo esto me quedé atrás; volví sobre mis pasos, y me senté tranquilamente a esperar que en cualquier momento de ese día cualquiera sucediera lo que ocurriría y dijera a nuestra especie, nuestra “civilización” y verla regresar a lo que, según los científicos fue antes, y que en ese día cualquiera de un año cualquiera, en un lugar cualquiera; alguien la retornaría; la convertiría en lo que fue...¡polvo!




Autora: La primera ARA


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