La niña sin color
La niña sin color presenciaba el horizonte con una mirada perdida. Lo que alguna vez fueron hermosos y coloridos paisajes, ahora se han convertido en una obra de arte vacía y sin color. El rostro melancólico de la niña llamó la atención de unos cuantos, pero nadie se molestó en irrumpir su soledad. Después de largos suspiros, su extravagante y colorida vestimenta llamó la atención de un curioso que se preguntaba la causa de su nostalgia.
Rechazando las preguntas casuales la niña ignoraba todo lo que aquel extraño le estaba preguntando, mientras miraba el mismo paisaje. En un momento determinado al repetirle insistentemente que era lo que ella miraba, decidió contestar afirmando que miraba cómo lentamente aquel hermoso paisaje también perdía el color.
Confundido, mantuvo el silencio por unos segundos tratando de comprender tan inesperada respuesta. Dispuesto a saciar su inexplicable curiosidad hace una pregunta más, tratando de obtener una respuesta que considere razonable. La pequeña respondió que todo en algún momento llega a perder su color, así como lo pierden las paredes, los objetos y ella misma.
Aún más impactado y sin saber como responder, es interrumpido por un par de personas que se encontraban cerca desde hace un tiempo. Estos se preocuparon al ver a aquel extraño hablar tanto tiempo solo con una niña que claramente estuvo ignorándolo bastante tiempo. Cuando pensaron a cuestionarlo, el simplemente respondió que tenía curiosidad de saber por qué ella se veía tan triste y se encontraba sola. Asumiendo el hecho de que pudo haberse perdido o alejado involuntariamente de sus padres.
Para aclarar la situación definitivamente, uno de los presentes decidió preguntarle a la niña, no sin antes tocarle sus pequeños hombros para llamar su atención. A lo que ella, sin decir ni una palabra se voltea y le da la cara a los presentes. Estos instintivamente procedieron a mirarle a los ojos esperando una respuesta. Sin embargo, ellos pudieron presenciar como lo que fue una mirada melancólica se transformaba en una mirada agresiva, de manera tal que parecía que estuviera gritando furiosamente en silencio.
Recibiendo la sorprendente respuesta de que así como no necesitan color, tampoco necesitan existir. Desapareciendo ella de la vista ellos o tal vez, desapareciéndose ellos...

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