Solo quedan nueve...
Y se cerrará el cielo.
El aguante es difícil...
Acostumbrase ¡una costumbre!
Seguir con la máscara
hasta el final del último acto.
Correr en pos de una utopía
Y chocar contra un muro impenetrable.
Dejar cortar las alas y
contentarse con ver las aves
volar libres, mientras
estás en el suelo...
Solo quedan nueve.
¿Resiliencia?
Seguir batallando en una guerra incruenta;
una lucha desigual
dónde los cadáveres son los sueños, las ilusiones que murieron
en los últimos actos
del drama de la vida.
Y el vencedor: ¿la envidia?
¿la hipocresía? o ¿la astucia?
Eso ya no importa.
Solo quedan nueve...
Y las puertas se abrirán,
el fuego purificará el cadáver
(ya sin máscara)
y los espectadores fingirán
duelo y congoja...
¡Será el final!
Autora: La primera ARA

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